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jueves, 17 de mayo de 2012

Adam Smith para principiantes


Julia Evelyn Martínez (*)
Miércoles, 16 Mayo 2012

Dedicado a Melissa Salgado
que me animó a escribir este texto

SAN SALVADOR - El profesor Aquiles Montoya solía decir que el primer libro texto que  todo estudiante de economía debía  tener es  la obra de Adam Smith, “Estudio sobre la naturaleza y causa de La Riqueza de las Naciones”. Su  propuesta estaba basada en  dos argumentos. En primer lugar, porque en esta obra se encuentran planteados los grandes temas y debates  sobre los cuales deben reflexionar y proponer soluciones los y las economistas de todas las épocas. Y en segundo lugar,  porque él  sostenía que: “Sí al final los estudiantes se hacen economistas de derecha, al menos podrían llegar a ser buenos economistas de derecha”.
He recordado esta anécdota   en  ocasión de algunas preguntas sobre la vida y la obra de Adam Smith que me han formulado algunos/as estudiantes y ex – estudiantes de economía de la UCA, suscitadas por la reciente  publicación de mi columna “Adam Smith tenía razón” en este mismo medio. Abusando de la generosidad editorial de Contrapunto, me he tomado la libertad de escribir en este espacio una breve reseña de lo que en mi opinión son algunas de las principales ideas de este autor  acerca de la distribución  en las sociedades capitalistas.
En primer lugar, es preciso establecer  que Adam Smith no fue un plumífero a sueldo  de algún sector o fracción de la clase capitalista de su época y tampoco fue un ideólogo (en el sentido peyorativo del término) que elaboraba los  discursos y/o argumentos para el advocacy empresarial del siglo XVIII.
Adam Smith fue ante todo y sobre todo, un hombre y un intelectual de su época. Este talante le permitió combinar su reflexión teórica como profesor de economía política y de  filosofía moral en la Universidad de Glasgow (Escocia) con la  experiencia práctica de varias viajes de estudios por Europa, durante los cuales entablo relación directa con los grandes filósofos de la Ilustración  Francesa  e Inglesa, además de que le permitió constatar de primera mano,  las grandes transformaciones en la agricultura y en la manufactura que se estaban operando en muchas regiones europeas  bajo el liderazgo de los empresarios capitalistas. También conoció en este período de su vida,  los sentimientos y conductas de la clase capitalista en ascenso.
A partir de  todas estas experiencias,  Adam Smith comprendió las enormes potencialidades que el capitalismo tiene para  crear riqueza para las naciones (Carlos Marx reconocería esta  capacidad  del capitalismo en el Manifiesto Comunista de 1848),  pero también llegó a la conclusión que, paradójicamente,  la capacidad del sistema capitalista de generar riqueza y bienestar para las naciones se encuentra amenazado por la codicia de la clase capitalista. 
En este punto, es importante  comprender  la diferencia que Adam Smith hacía   entre  la codicia y el egoísmo así como  los diferentes resultados que cabe esperar en la sociedad de  cada una de estas conductas. 
Unos años antes (1759) de la publicación de la Riqueza de las Naciones, A. Smith   publico sus lecciones de la cátedra de filosofía moral  de la Universidad de Glasgow bajo el título “La teoría de los sentimientos morales”, obra en donde estableció claramente las diferencias entre conductas originadas por los vicios y  las conductas originadas por sentimientos naturales. En esta obra, el autor se opuso férreamente al relativismo moral que se derivaba de la sátira de Bernard de Mandeville,  en la  “Fábulas de las Abejas”  (1714) que tenía como moraleja que  “los vicios privados se convierten en virtudes públicas”. En esta fábula se narra cómo en un panal de abejas donde predominan conductas como la estafa, el robo, la glotonería, la ostentación, la lujuria  y la codicia,  se podía favorecer el desarrollo de la  industria y  de la riqueza, debido a que estos vicios creaban demandas sociales que se traducían en  empleos e inversiones privadas y/o públicas dentro del panal.
Adam Smith rechazó ese relativismo moral y sostuvo en cambio que la codicia  (deseo insaciable de riquezas  sin importar el medio para satisfacerlo) es el resultado de un vicio (conducta indeseable),  mientras que el egoísmo (anteponer el interés personal al interés de los demás) es un sentimiento natural, que   cuando se manifiesta  en un contexto personal y social en donde prevalecen los  sentimientos morales (compasión, benevolencia, altruismo, empatía)  puede lograr el bienestar de toda la sociedad. En este contexto de orden moral, para A. Smith el egoísmo se transforma en una  especie de “mano invisible” que conduce a que el interés privado actúe como motor de búsqueda del bienestar de la sociedad.  Esta idea la plasmó posteriormente en “La Riqueza de las Naciones” de la siguiente manera: “No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el  alimento, sino la consideración de su propio interés. No invocamos sus sentimientos humanitarios sino su egoísmo; ni les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas”. (p. 17).
Si nos enfocamos  en  su obra “La Riqueza de las Naciones”, caeremos en la cuenta que el  objetivo fundamental del autor es  demostrar que el sistema capitalista es el mejor sistema para incrementar la riqueza de las naciones. Sobre el tema de la riqueza, es importante reparar en el hecho que  para Adam Smith no solo se trata de trata de aumentar el valor de la riqueza  social anual en el tiempo (crecimiento económico) sino que es importante asegurar que esa riqueza se traduzca en un mayor bienestar para sus habitantes: “Conviene advertir la implicación de que el bienestar de la nación debe calcularse por el bienestar promedio de sus miembros, y no por el agregado”. (nota 3, página 3), y eso se lograría aumentando de manera permanente y sostenida  los ingresos de la mayoría de la sociedad, y no solo los de una parte de ella.
Sobre el papel específico que el trabajo y el capital desempeñan en el proceso de creación de la riqueza, Adam Smith señaló que la causa de la riqueza es siempre y en todo lugar el resultado del  trabajo humano, pero que el capital es el medio que permite que ese trabajo pueda destinarse a usos productivos, es decir a producir riqueza, en lugar de destinarse a usos improductivos, como el ejército, la burocracia   y la iglesia, que están formados por personas que  viven a expensas de la riqueza que producen los trabajadores productivos. A partir de estos supuestos,  Adam Smith dedujo   que solo un proceso creciente acumulación de capital puede asegurar año tras año que aumente la cantidad de trabajo productivo y con ello la riqueza y el bienestar de la mayoría de la  sociedad.
Sin embargo, para Adam Smith el vinculo entre el riqueza y bienestar de la mayoría de la sociedad no se daba  de forma automática, sino que presupone que se cumpla una condición fundamental: a medida que aumenta la acumulación de capital debe incrementarse la cantidad de trabajadores/as empleados por las empresas capitalistas al mismo tiempo que se deben  incrementar  los salarios de la clase trabajadora. Probablemente debido a que escribió “La Riqueza de las Naciones,” en una fase previa a  la revolución industrial en Inglaterra, este autor  estaba convencido que mayores tasas de inversión de capital generarían siempre mayores volúmenes de empleo y mejores salarios.
A partir de este vínculo,  Adam Smith afirma que  si se  aspira a desarrollar una sociedad mediante el incremento de la riqueza,  se deben crear y/o fortalecer las condiciones para que la acumulación de capital ocurra de manera interrumpida y creciente. Entre estas condiciones,  le asignó  un lugar destacado la existencia de condiciones de libre, efectiva y leal competencia entre las empresas capitalistas y a   la erradicación de todas las medidas gubernamentales diseñadas para otorgar privilegios a las empresas (subsidios, incentivos, exenciones, monopolios, etc.).
Sin embargo, en este modelo ideal de creación de riqueza, Adam Smith reconoció que la conducta de la clase capitalista  no siempre es la conducta que se necesita para que el capitalismo logre los resultados que se esperan de éste sistema económico.  Ciertamente  sostiene  que los empresarios son la única clase social que puede acumular capital, porque son los únicos que  practican la “austeridad y la parsimonia” y que pueden diferir su consumo presente para el futuro. Pero le preocupaba   que la codicia de esta clase les impidiera  conectar su avidez por las ganancias de corto plazo con los intereses de la mayoría de la sociedad, que está formada por trabajadores y trabajadoras. Una de estas conductas en opinión de A. Smith es la actitud de los capitalistas frente a los salarios de los trabajadores. Al respecto señala que: “Los salarios del trabajo dependen generalmente, por doquier, del acuerdo concertado por lo común entre estas dos partes (trabajadores y empresarios), y cuyos intereses difícilmente coinciden. El operario desea sacar lo más posible, y los patronos dar lo menos que puedan. Los obreros están siempre dispuestos a concertarse para elevar los salarios, y los patronos, para rebajarlos” (página 65)
Esta pugna de intereses encontrados sin embargo se desarrolla de acuerdo a A. Smith en un contexto de  relaciones de poder asimétricas, que conducen a la imposición de los intereses coyunturales de los capitalistas sobre las demandas de la clase trabajadora: “Los patronos siendo menos en número, se pueden poner de acuerdo más fácilmente, además de que las leyes autorizan sus asociaciones o, por lo menos, no las prohíben, mientras que en el caso de los trabajadores, las desautorizan”  (p. 65), con el agravante que los patronos pueden resistir más tiempo una huelga que los trabajadores: “La mayor parte de los trabajadores no podrán resistir una semana, poco resistirán un mes, y apenas habrá uno que soporte un año sin empleo. A largo plazo, tanto el trabajador como el patrono se necesitan mutuamente; pero con distinta urgencia”.(Idem)
Adam Smith advierte que la clase capitalista mantiene una especie de  acuerdo para impedir que los salarios aumenten: “Los patronos siempre y en todo lugar, mantuvieron una especie de concierto tácito, pero constante y uniforme, para no elevar los salarios por encima de su nivel actual (…..) Es cierto que rara vez se habla de semejantes acuerdos: pero la razón es que no causan novedad las cosas que se tienen por ordinarias y sabidas. Algunas veces ocurre también que los patronos celebran acuerdos especiales para hacer descender los salarios por debajo de aquel nivel al que acabamos de hacer referencia (salarios que aseguran la satisfacción de las necesidades  de las familias de la  clase trabajadora)” (p. 65)
Pero más allá de la tendencia de la clase capitalista a ponerse de acuerdo para no elevar los salarios e incluso para rebajarlos, Adam Smith señaló la existencia de otra tendencia en el comportamiento de la clase capitalista que  es aún más peligrosa que la anterior, en tanto pone en riesgo sus propios intereses de clase. Esta consiste en la búsqueda constante de acuerdos o de favores gubernamentales (incentivos, prebendas, subsidios)  para no competir en el mercado.
¿Cuál sería la motivación que se esconde detrás de la resistencia a competir en condiciones efectivas y leales con el resto de empresas?. Parece que la respuesta sugerida por A. Smith se encuentra en el comportamiento inverso  entre los salarios y la tasa de ganancia cuando existe competencia entre distintos capitales versus el comportamiento de estas variables cuando la competencia es  débil o inexistente: “El aumento del capital que hace subir los salarios, propende a disminuir el beneficio. Cuando los capitales de muchos comerciantes (empresarios) ricos se invierten en el mismo negocio, la natural competencia que se hacen entre ellos tiende a reducir su beneficio; y cuando tiene lugar un aumento de capital en las diferentes actividades que se desempeñan en la respectiva sociedad, la misma competencia producirá efectos similares en todas ellas (FCE, p. 8)
Es decir, en un contexto de acumulación de capital creciente y de plena  competencia entre capitales (no monopolios, no oligopolios, no monopsonios,  no incentivos gubernamentales) , los salarios de los trabajadores aumentarían  mientras  la tasa de ganancia del capital tendería a  disminuir, como resultado de la lucha de los capitalistas para ofrecer menores precio, lo que a su vez conllevaría a un aumento en el poder adquisitivo de los salarios. Sin embargo, a pesar que esta situación sería en opinión de Adam Smith el estado ideal de la distribución de la riqueza y del aumento del bienestar social, la codicia de los capitalistas les impide darse cuenta de tales ventajas para sus intereses de largo plazo, y prefieren disminuir el nivel de acumulación de capital y/ o presionar a los gobiernos para que les otorguen incentivos o les protejan para no competir en condiciones de igualdad o bien optan por la colusión  para restringir la competencia en el mercado.
¿El resultado?. A. Smith lo describe así: “La disminución del capital de la sociedad o de los fondos destinados al mantenimiento de la industria (tasa de inversión de capital) rebaja los salarios del trabajo e incrementa los beneficios del capital y, por consiguiente, el interés del dinero. Al bajar los salarios, los propietarios de los capitales que van quedando en la sociedad, pueden poner sus géneros (mercancías) en el mercado con menos gastos que antes, y como también emplean menos capital que anteriormente en el abastecimiento del mercado, resulta que pueden vender más caros sus productos. Sus mercancías cuestan menos y las venden por más: con lo cual, y al aumentar los beneficios por ambos conceptos, pueden ofrecer un interés más alto.”(p. 92)
Pero entonces, de acuerdo a Adam Smith Y sobreviene el estado estacionario, y los capitalistas  tendrán finalmente que caer  en la cuenta de su falta de visión de largo plazo: “Las cosas ocurrirían de otra suerte en un país donde  fuesen decayendo sensiblemente los fondos destinados a mantener la mano de obra (…) Muchos de los que aprendieron oficios de una categoría superior, al no encontrar ocupación en ellos, se darían por satisfechos si encontrasen trabajos de inferior naturaleza. La clase más baja, viéndose recargada no solo con los operarios adscritos a ella, sino con los recurrentes de otras clases, registraría una competencia tan grande, por parte de quienes buscan empleo, que los salarios del trabajo se reducirían al nivel de la más miserable y escasa subsistencia del obrero. Muchos no encontrarían trabajo, ni aún a esos niveles tan precarios; correrían el riesgo de morir de hambre, tendrían que recurrir a la mendicidad o se hallarían expuestos a perpetuar las mayores atrocidades. La miseria, el hambre, la mortandad prevalecerían muy pronto en esta clase desdichada, y de ella el contagio pasaría a las superiores hasta que el número de habitantes del país quedase reducido a los que fácilmente pueden sustentar el ingreso y el capital que todavía quedasen en él, y hubieran escapado a la calamidad o tiranía que destruyó al resto”. (p. 72)
Este temor sobre el futuro de la acumulación de capital y sus efectos negativos sobre la riqueza y el bienestar motivaron a  Adam Smith  a realizar una emotiva pero valiente conclusión a partir  de la exposición de la teoría de la distribución, que todavía genera incomodidades o molestias entre los capitalistas y sus servidores, que ingenuamente (¿?) creen que esa conclusión no se refiere a las empresas capitalistas actuales  (Grupo Poma, Grupo Agrisal, Grupo Q, Grupo Simán, Walmart, Microsoft, Sab Miller,  etc.) sino que corresponden a los “malos empresarios mercantilistas de antaño”.
La conclusión de Adam Smith es las siguiente:  “Por consiguiente el interés de esta tercera clase (capitalistas) no se halla tan íntimamente relacionado como el de las otras dos (terratenientes y trabajadores), con el general de la sociedad. Los comerciantes y los fabricantes son, dentro de esta clase, las dos categorías de personas que emplean, por lo común, los capitales más considerables y que, debido a su riqueza, son objeto de la mayor consideración por parte de los poderes públicos. Como toda su vida se halla ocupada en hacer planes y proyectos, gozan de una mayor acuidad mental que los terratenientes. Sin embargo, como su inteligencia se ejercita por regla general en los particulares de sus intereses específicos, más bien que en los generales de la sociedad, su dictamen, aún cuando responda a la mayor buena fe (cosa que no siempre ha ocurrido),se inclina con mayor fuerza a favor del primero de esos objetivos que del segundo (p. 240).
Siguiendo el razonamiento de A. Smith, dado que  los capitalistas  han demostrado que piensan más en sus intereses individuales que en los intereses de la sociedad,  es necesario que la sociedad, y en especial la clase trabajadora, tenga mucho cuidado con las propuestas que suelen provenir de esta clase social, y recomienda que sus propuestas deberán :  “analizarse siempre con la mayor desconfianza, y nunca deberá adoptarse como no sea después de un largo y minucioso examen, llevado a cabo con la atención más escrupulosa a la par que desconfiada”.(página 241)
En resumen: Adam Smith está a favor del sistema capitalista y  a lo largo de su obra nunca puso en duda  la capacidad de este sistema para lograr la riqueza y el bienestar de las sociedades. Pero esa creencia en el capitalismo no le produce ceguera intelectual ni moral frente a la conducta codiciosa de la clase capitalista, y más bien  advierte al resto de clases y al Estado para no caer en la trampa de creer que lo que es bueno para los capitalistas es bueno para el capitalismo.
Siempre he admirado el espíritu y la honestidad académica de Adam Smith y de su obra. De igual manera,  que me causa respeto  el talante ético de  muchos autores liberales que en la actualidad  se niegan a tener un “liberalismo selectivo”  (equivalente a una moral selectiva) y  que  son capaces de mantenerse  en sus posturas liberales frente a temas tabú para las derechas conservadoras,  aunque esto implique la molestia de sus patrocinadores y/o aliados. ¿Cómo no respetar la indignación de  Mario  Vargas Llosa frente a la homofobia de la cultura latinoamericana en su artículo “A la caza del Gay” en tanto negación del principio de libertad que subyace como fundamento del liberalismo? ó ¿Como no recocer el coraje de Carlos Montaner  cuando desnuda  públicamente en su artículo “El Vaticano Inc.”  lo que es un secreto a voces : que el Vaticano es la principal corporación económica mundial y se comporta como lo hacen los peores monopolios mercantilistas?.
Son personas de derecha, pero con ideología liberal (que no es lo mismo) y por eso  tienen la capacidad de ver el capitalismo como un proyecto histórico que,   para sobrevivir en el largo plazo, paradójicamente necesita poner bajo control la codicia de los capitalistas y de sus cuadros directivos y técnicos. Un espíritu parecido tenía Adam Smith, y por eso los plumíferos e ideólogos (en el peor sentido peyorativo del término) de la clase capitalista tienden a realizar una lectura selectiva – cuando no distorsionada - de su obra;  porque su objetivo no es la defensa del sistema sino la defensa de los empresarios.
Parafraseando la famosa frase de Joseph Schumpeter sobre Marx (“Marx no nos ha hecho marxista, pero si mejores economistas”), me atrevería a sostener como hipótesis que si bien Adam Smith en el momento actual de crisis sistémica del capitalismo difícilmente nos hará economistas liberales, sí creo que tiene la capacidad de inspirarnos a ser economistas más cultos/as, más  decentes y sobre todo, más sensatos/as.
Nota: Todas las referencias bibliográficas corresponden a la obra “Investigación acerca de la naturaleza y causa de la riqueza de las Naciones”, Adam Smith, editorial Fondo de Cultura Económica, México, décima reimpresión, 1999.
(*) Columnista de ContraPunto

Solidaridad Comunicacional con Venezuela



Hacia un Grupo de Respuesta Rápida en Comunicación
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Universidad de la Filosofía

Si tuviese el poder necesario, bregaría afanosamente por asegurarnos un acuerdo Latinoamericano de Solidaridad Comunicacional con la Misión 7 de octubre/Batalla de Carabobo. Reuniría en Caracas, de inmediato, a 100 (al menos) referentes fundamentales de la acción revolucionaria en comunicación y propondría un acuerdo de 100 acciones cada uno. Desde ahora y hasta el 7 de octubre. Acuerdos firmados, seriados y planificados. 

Si tuviese esa fuerza, propondría que fuese la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad quien organizara, con sus equipos -y experiencia probada-, semejante logística y pediría que se expidiera un documento final ordenador y de combate capaz de alentar “tres R” (esta vez añadiendo con la R de rapidito) para la Política Comunicacional Revolucionaria. Expresión de la lucha de clases y del avance del proletariado.

Si tuviera semejante fuerza, insistiría en que esa reunión fuese antesala política para volver a insistir en la Necesidad de la Cumbre de Presidentes en Materia de Comunicación y que los países del ALBA acogieran de inmediato acciones, no sólo en defensa ante la Guerra de IV Generación, sino especialmente, hacia el diseño de un ALBA comunicacional emancipadora. 

Si tuviera los medios y las fuerzas, no permitiría que escapara la oportunidad histórica de impulsar una acción Internacionalista en Comunicación, que dejara bien en claro la jerarquía del triunfo socialista el 7 de octubre en una geopolítica en la que nada es más importante que el triunfo de la Revolución venezolana. Por Venezuela y por todos los países del continente. Si pudiera extendería luego, y de inmediato, semejante convenio al servicio de los países del ALBA, blanco concreto de las ofensivas imperialistas en el corto plazo. 

En una reunión así, en la que lo deliberativo cediera el paso a lo organizativo, pudiéramos, acaso, poner en manos del presidente de Venezuela y de su pueblo, una herramienta más de lucha que ayudara a romper los cercos mediáticos con acciones planificadas para el plazo corto. Pudiéramos poner en manos de Venezuela un conjunto de acciones solidarias que hiciera saber al mundo todo lo importante que es su lucha para un continente que sigue sus ejemplos con esperanza. Pudiéramos dejar, bien en claro, que Otra Comunicación es posible y es Urgente y que los episodios electorales sirven también para inspirar tareas de más largo plazo y mayor profundidad en la construcción del Socialismo.

Bien pudiéramos, incluso, sentar las bases de la Unidad estratégica que en materia de comunicación nos urge para lograr la Soberanía de los Contenidos que nos son indispensables para pactar, de una buena vez, tareas continentales que respondan al clamor de Unidad que suena en la voz de los pueblos. Unidad en sus medios alternativos y comunitarios… en los medios públicos de vocación democrática y en el canto revolucionario que nace en un continente harto del capitalismo y su infierno degradante.

Y bien pudiéramos, para lograr una idea así, superar los lastres del sectarismo, de la desconfianza a ultranza, de los oportunismos y de todo aquello que impide consolidar la Unidad (o que la hace fracasar sistemáticamente) en las tareas más urgentes, en las acciones más estratégicas y en las más exigentes. No hay que hacer esfuerzos grandes para entender la dimensión de la asimetría que padecemos en la Guerra Mediática, declarada por las oligarquías contra los pueblos democráticos. No hace falta mucho para entender el grado de los peligros que sobrevuelan a los países del ALBA. No hace falta mucho para entender la importancia de las fuerzas unidas y no hace falta mucho esfuerzo para saber que el tiempo corre y que las oportunidades no deben desperdiciarse. 

Es un consenso mundial, es un clamor, la denuncia contra el papel delincuencial y aberrante que juegan las oligarquías mediáticas en todo el orbe. Cada día se cometen atropellos y canalladas -impúdicas e impunes- que ya suman bajas incontables y demenciales. A diario rumiamos rabia e impotencia ante el espectáculo degenerado de las máquinas de guerra ideológica burguesas. Todos reconocemos su accionar golpista y su tufo magnicida con pestilencia y necrofilia. ¿Qué podemos hacer juntos?

Si yo tuviese las fuerzas y los recursos, bregaría sin cansancio para que una iniciativa así, internacionalista y revolucionaria en materia de Comunicación, abonara lo suyo en la construcción del Socialismo basado en la fortaleza de la clase trabajadora, del poder comunal y en la urgencia de ganar la Batalla de las Ideas para derrotar a la Ideología de la Clase Dominante, ¡cuanto antes! ¿Será tan difícil?
  
Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
Universidad de la Filosofía


Informe del Grupo de articulación internacional de la Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental


Por la unidad y la movilización de los pueblos en defensa de la vida y los bienes comunes, la justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la naturaleza y la “economía verde”

A un mes de la conferencia de Naciones Unidas Río+20, los pueblos del mundo no vemos resultados positivos del proceso de negociación que se está realizando en la conferencia oficial. Allí no se está discutiendo un balance del cumplimiento de los acuerdos tomados en Río 92 ni cómo cambiar las causas de las crisis. El foco de la discusión es un paquete de propuestas llamado engañosamente “economía verde” y la instauración de un nuevo sistema de gobierno ambiental internacional que lo facilite.

La verdadera causa estructural de las múltiples crisis es el capitalismo, con sus formas clásicas y renovadas de dominación, que concentra la riqueza y produce desigualdades sociales, desempleo, violencia contra los pueblos, criminalización de los que lo denuncian. El sistema de producción y consumo actual – representado por las grandes corporaciones, los mercados financieros y los gobiernos que garantizan su mantenimiento – produce  y profundiza el calentamiento global y la crisis climática, el hambre y la desnutrición, la pérdida de los bosques y la diversidad biológica y sociocultural, la contaminación química, la escasez de agua potable, el aumento de la desertificación de los suelos, la acidificación de los mares, el acaparamiento de tierras y la mercantilización de todos los aspectos de la vida en las ciudades y en el campo.

La “economía verde”, al contrario de lo que pretende sugerir su nombre, es otra fase del proceso de acumulación capitalista. Nada en la “economía verde” cuestiona o sustituye la economía basada en el extractivismo y los combustibles fósiles, ni sus patrones de consumo y producción industrial, sino que extiende la economía explotadora de la gente y el ambiente a nuevos ámbitos, alimentando el mito de que es posible un crecimiento económico infinito.
El fallido modelo económico, ahora disfrazado de verde, pretende someter todos los ciclos vitales de la naturaleza a las reglas del mercado y al dominio de la tecnología, la privatización y mercantilización de la naturaleza y sus funciones, así como de los conocimientos tradicionales, aumentando los mercados financieros especulativos a través de mercados de carbono, de servicios ambientales, de compensaciones por biodiversidad y el mecanismo REDD+ (Reducción de emisiones por deforestación evitada y degradación de bosques).

Los transgénicos, los agrotóxicos, la tecnología Terminator, los agrocombustibles, la nanotecnología, la biología sintética, la vida artificial, la geoingeniería y la energía nuclear, entre otras, son presentadas como “soluciones tecnológicas” a los límites naturales del planeta y a las múltiples crisis, sin encarar las verdaderas causas que las provocan.

Además se promueve la ampliación del sistema alimentario agroindustrial, que es uno de los mayores factores causantes de las crisis climáticas, ambientales, económicas y sociales, profundizando la especulación con los alimentos,  y favoreciendo los intereses de las corporaciones del agronegocio en desmedro de la producción local, campesina, familiar, de los pueblos indígenas y poblaciones tradicionales y afectando la salud de toda las poblaciones.

Como una estrategia de negociación en la conferencia Rio+20, algunos gobiernos de países ricos están planteando un retroceso de los principios de Rio 92, como el principio de responsabilidades comunes y diferenciadas, el principio de precaución, el derecho a la información y la participación, así como amenazando derechos ya consolidados, como los de los pueblos indígenas y poblaciones tradicionales, campesinos y campesinas, el derecho humano al agua, los derechos de los trabajadores y trabajadoras, de los migrantes, el derecho a la alimentación, a la vivienda, a la ciudad, derechos de la juventud y de las mujeres, el derecho a la salud sexual y reproductiva, a la educación y derechos culturales.

Asimismo se intenta instalar unos llamados Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) que serán utilizados para promover la “economía verde”, debilitando aún más los ya insuficientes Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
El proceso oficial propone instaurar formas de gobierno ambiental mundial que sirvan como administradores y facilitadores de esa “economía verde”, dando protagonismo al Banco Mundial y otras instituciones financieras públicas o privadas, internacionales y nacionales, lo cual incentivará un nuevo ciclo de endeudamiento y de ajustes estructurales disfrazados de verde.  No puede haber una gobernanza global democrática sin terminar con la actual captura corporativa de las Naciones Unidas.

Repudiamos este proceso y llamamos a fortalecer las movilizaciones y construcción de alternativas en todo el mundo.

Luchamos por un profundo proceso de cambio frente al actual modelo de producción y consumo, concretizando nuestro derecho a desarrollarnos con modelos alternativos, basados en las múltiples realidades y experiencias de los pueblos, auténticamente democráticos, respetando los derechos humanos y colectivos, en armonía con la naturaleza y con justicia social y ambiental.

Planteamos la afirmación y construcción colectiva de nuevos paradigmas basados en la soberanía alimentaria, la agroecología y la economía solidaria, la defensa de la vida y los bienes comunes, la afirmación de todos los derechos amenazados, el derecho a la tierra y territorio, el derecho a la ciudad, los derechos de la naturaleza y de las futuras generaciones, la eliminación de toda forma de colonialismo e imperialismo.

Llamamos a los pueblos del mundo a apoyar la lucha del pueblo brasilero contra la destrucción de uno de los principales marcos legales de protección de los bosques (el Código Forestal) lo que abre caminos para una mayor deforestación, a favor de los intereses del agronegocio y de la ampliación de sus monocultivos; y contra la implementación del megaproyecto hidráulico Belo Monte, que está afectando la sobrevivencia y las formas de vida de los pueblos de la selva y la biodiversidad amazónica.

Reiteramos la convocatoria a participar en la Cumbre de los Pueblos que se realizará del 15 al 23 de junio en Rio de Janeiro, que será un punto importante en la trayectoria de las luchas globales por justicia social y ambiental que estamos construyendo desde Río-92, particularmente a partir de Seattle, FSM, Cochabamba, donde se han catapultado las luchas contra la OMC y el ALCA, por la justicia climática y contra el G-20. Recogemos también las movilizaciones masivas como Occupy, los indignados, la lucha de los estudiantes en Chile y la primavera árabe.

Convocamos a la movilización global el 5 de junio (día mundial del medio ambiente), el 18 de junio contra el G20 (que en esta oportunidad se centrará en el “crecimiento verde”) y a la marcha de la Cumbre de los Pueblos el 20 de junio, en Río de Janeiro y en el mundo, por la justicia social y ambiental, contra la “economía verde”, la mercantilización de la vida y la naturaleza y por la defensa de los bienes comunes y los derechos de los pueblos.

                                                                                                                                                      Río de Janeiro, 12 de mayo 2012

Grupo de articulación internacional de la Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental





Carta de José Manuel Zelaya Rosales a l@s miembr@s del Partido LIBRE



1.       Expresamos nuestro repudio  por el abominable y cobarde crimen cometido contra el periodista ALFREDO VILLATORO el día de ayer 15 de mayo. Al mismo tiempo manifestamos  nuestras sinceras condolencias a su familia, así como nuestra solidaridad para el gremio periodístico que continúa bajo  amenazas  bestiales.

2.       Rechazamos sin reservas y denunciamos  la campaña criminal que se ha reactivado en el país durante las últimas semanas, asesinando compañeros indígenas, periodistas, compañeros de la comunidad LGTB, dirigentes comunales, y campesinos en todo el país, contribuyendo a la formación de una matriz mediática que trata de justificar la intensificación del odio y el terror.

3.       Desde que los civiles embaucaron  a las castas militares en el golpe de estado cívico militar, y  corrompieron a los  policías, ordenando asesinar y  reprimir al pueblo, los problemas de las bandas paramilitares, el crimen organizado y el narcotráfico proliferan en el país. A esto se suman leyes aprobadas en este periodo de gobierno que violan la privacidad y los derechos individuales de la gente como la   ley de escuchas telefónicas, la ley antiterrorista, así como la presencia arbitraria de un oficial del gobierno norteamericano en casa presencial  dirigiendo la seguridad. Estos factores unidos al otorgamiento de facultades extraordinarias a la policía y a los militares es evidente que  no han servido para detener el plan criminal que se ejecuta en Honduras.

4.       Denunciamos que el patrón de los hechos acontecidos nos indica que en Honduras se desarrolla  una escalada paramilitar de corte fascista a la que se pretende dar connotación de crisis para justificar el plan de terror a que estamos sometidos todas y todos los hondureños. Premeditadamente se busca vincular a organizaciones sociales, con asociaciones y nexos con grupos armados de países distantes, y con base en documentos proporcionados por terroristas  extranjeros asesores  del Golpe de Estado.

5.       Esto se hace más evidente con las últimas declaraciones y  las  mentiras   utilizadas por  políticos de oficio, golpistas, que pretenden utilizar los mismos argumentos para perpetuar el fundamentalismo ideológico del anticomunismo, sembrando odio y rencor.

6.       Exigimos el retiro inmediato de grupos militares y mercenarios extranjeros así como el desmantelamiento de los grupos paramilitares que estos entrenan.

7.       Reiteramos nuestra exigencia al gobierno por el esclarecimiento del paradero del armamento introducido ilegalmente a Honduras  por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, mediante la operación “Castaway” y  el extravío de Armamento pesado de las bodegas del CALFFAA, y del supuesto hallazgo de un “poderoso” arsenal en manos de un civil vinculado a un partido político. La impunidad de los asesinatos de Emmo Sadloo, Alfredo Landaverde, Isis Obed Murillo, Roger Bados, Pedro Magdiel Muñoz, Wendy Carolina Ávila, Erick Martínez, Walter Trochez, Santos Alberto Domínguez, los jóvenes universitarios Rafael Alejandro Vargas Castellanos y Carlos David Pineda Rodríguez, y tantos otros hondureños y hondureñas asesinados constituyen la más clara evidencia del plan de terror que se nos está imponiendo.

Llamamos a toda la militancia del Partido Libertad y Refundación, LIBRE, así como a todos los compatriotas que queremos firmemente la paz y vivir en democracia,  a intensificar las labores de organización de todas las poblaciones de Honduras, y a estar alertas a los comunicados que estaremos emitiendo con el fin de mantenerles debidamente informados y vigilantes de la integridad de nuestros compañeros y compañeras.

¡Luchamos por POLITICAS pacíficas, y democráticas!
¡Ni el odio ni el miedo podrán derrotarnos!
¡Detengan YA la violencia y la impunidad en nuestro país!


16 de mayo de 2012


José Manuel Zelaya Rosales
Coordinador General
Partido Libertad y Refundación, LIBRE
FNRP

El caldo sale más caro que los frijoles


Para las mayorías de los países subdesarrollados más vale que sus riquezas se queden ocultas

“Su capital está cubierta de escombros. El campo, tapado de árboles derribados, usados como combustible. Pero la tierra podría aliviar siglos de pobreza desastres y enfermedades en Haití: en las montañas hay oro, plata y cobre.

Una ola de perforaciones exploratorias realizadas en el último año revelaron que hay metales preciosos que podrían tener un valor de US$20 millones en las montañas del noroeste. Una compañía minera perfora en la actualidad para ver como extraer esos metales… El dinero generado por los minerales podría costear la construcción de carreteras, escuelas y redes de agua potable y de desagües para esa nación de 10 millones de habitantes, la mayoría de los cuales viven con poco más de un dólar diario”.(sic) 

Lo anterior es extracto de una nota periodística que Prensa Libre, matutino de Guatemala, tomó de Agens Press publicada hoy 14 de mayo de 2012 en su sección Internacional, página 64.

En Guatemala, en el norteño municipio de Santa Cruz Barillas, Huehuetenango el conflicto generado por la imposición en territorio de varias comunidades de una hidroeléctrica de capital español ha llevado a que se dieran hechos lamentables como la muerte de un líder comunitario de esa región que se opone a ese megaproyecto, así como heridas graves a otros dos. Y, un  sinnúmero de detenciones, en el marco del estado de sitio, que el gobierno del exmilitar proveniente de los cuadros de la contrainsurgencia de las tenebrosas décadas de la represión que preside hoy en Guatemala, ha impuesto como medida de fuerza para obligar a los pobladores de la zona a sucumbir ante los deseos de la transnacional. Medida que viola cualquier concepto de democracia, por tanto, indefendible a ojos de la población. En contraste, recordatorio de una tragedia cuyas heridas aún no secan.

Mucho más al sur, en los municipios del departamento central de Guatemala, San José El Golfo y San Pedro Ayampuc, los pobladores de esos lugares también enfrentan esos desmanes. Permanecen frente al proyecto minero “El Tambor” que pretende explotar los yacimientos allí descubiertos, con el objetivo de impedir dichos trabajos, así como mostrar su firmeza en su demanda de que se cancele la licencia a la empresa Eximigua y el retiro de la maquinaria del lugar, argumentando que el proyecto solo contaminará su región sino que no les traerá ningún beneficio significativo. El enfrentamiento entre vecinos y fuerzas policiales que “protegen” los bienes de la transnacional es inminente ante la necedad de la transnacional y algunos funcionarios gubernamentales de pasar por encima de sus intereses y que sin consultarles nada quieren ubicar la mina en territorios donde estos viven y desarrollan su actividad.

Guatemala y otros países más conocen lo que las transnacionales de la minería, cuya codicia por el oro y otros minerales que vienen con éste de refilón, representan pues no solo se llevan a manos llenas las riquezas de los países donde explotan sus minerales, por un ínfimo porcentaje pactado entre los estados entreguistas, sino que no benefician a las poblaciones donde se ubican. Todo lo contrario; donde se han ubicado la matriz es muy similar: incremento de la pobreza debido a la devastación de los territorios explotados, contaminación de las aguas y otros recursos; explotación de la escasa fuerza de trabajo que logran absorber estas transnacionales con respecto al número total de la población económicamente activa, así como señalárseles con justa razón de ser los principales culpables de las enfermedades nuevas que aquejan a los habitantes de dichas zonas. A ello, hay que sumarle las violaciones y atropellos que sus guardias privadas cometen contra los pobladores de las zonas donde se asientan.

En conclusión, los megaproyectos de carácter capitalista son el peor negocio para un país subdesarrollado como los nuestros pues la transnacional se lleva la parte del león mientras el país explotado solo se beneficia de un mísero porcentaje y tiene que acarrear con las consecuencias de esa explotación. En el caso de las mineras con deforestación, aguas contaminadas, explotación y enfermedades derivadas del uso de químicos peligrosos para la salud en general de los seres vivos alrededor de estos complejos extractivos. Y, con las hidroeléctricas, con la inundación de tierras de las comunidades, desplazamientos de población por lo mismo, cambios de los cursos de ríos, pérdidas de sus cultivos, etcétera, mientras la energía que se produce no beneficia a dichas comunidades aledañas ni en su precio ni en los costos de su introducción, sino a sus accionistas que la venden a otros territorios. En el caso guatemalteco a México.

Entonces, la pregunta obligada, volviendo a la nota del principio, es, ¿será que Haití saldrá de su pobreza con el oro que se acaba de descubrir en sus montañas? Indudablemente no.  Por ello, para las comunidades, la mayoría de las veces es mejor que esos tesoros sigan ocultos pues, derivado de las experiencias de muchas poblaciones, estas no solo son despojadas de ellos sino obligados a trabajar en su extracción y explotación sin que ello cambie su realidad de miseria. Al contrario, ésta se exacerba pues la riqueza que producen sirve para empobrecerlos más. En vez de ser bendición es una maldición que cae sobre sus cabezas. 

Pero no se debe a la posesión de riquezas en suelos y subsuelos, sino del sistema de producción y distribución. Un ejemplo contrario, es Venezuela en estos momentos. Su renta petrolera ha servido para elevar la calidad de vida de su población a través del financiamiento a sus múltiples “misiones” que se ocupan de la salud, la educación, la vivienda y el trabajo de millones de ciudadanos, cuando antes, durante los gobiernos oligarcas de la IV República, eran para enriquecer a un pequeñísimo sector de la población.

No obstante, esa realidad no es gozada aún ni por Haití ni por Guatemala, ni por ningún otro país que orbite dentro de este sistema capitalista dependiente por demás caduco. Solo se tendrá beneficios para su colectividad cuando se despoje del poder a sus oligarquías y poder establecer este cambio en la propiedad que les permita realizar los cambios que faciliten esos beneficios para sus mayorías. Así de sencillo y de complejo a la vez. 

Como dirían los ancianos, con esta forma capitalista de administración, para los pueblos siempre saldrá más caro el caldo que los frijoles. Por el momento es mejor que los recursos se queden donde están pues en manos de los piratas siempre será un botín y no una base de desarrollo social. De ahí, que las comunidades lo hayan entendido así y por ello descifrable y justificable su resistencia.

COLECTIVO “LA GOTERA”

Guatemala, 15 de mayo de 2012

Para saber dónde está Europa en estos momentos y por quién está dominada...







“El doctor Mathias Rath es uno de esos científicos que deberían tener el Premio Nobel, si es que galardonara a los que ayudan a la Humanidad. Sólo a través de la Revista Discovery salud nos hemos enterado de sus grandes contribuciones a la explicación y cura del cáncer. En este vídeo, grabado en un Congreso de Medicina, se salta el guión y ataca directamente al Cartel Fármaco Químico, como poder oculto que gobierna el Mundo. Y hace un llamamiento a los alemanes a superar sus complejos de culpa, a no volver a provocar otro holocausto y hablar claro”.

martes, 15 de mayo de 2012

Angel Ibarra: FMLN, no más “gato por liebre”



ContraPunto
15 de mayo de 2012
La derecha logró en la posguerra lo que no pudo en la guerra: desmontar el movimiento social revolucionario  
Por Gerardo Arbaiza
Foto: Luis Velásquez
SAN SALVADOR - La simbiosis entre movimiento social y el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ha presentado en los últimos meses, grandes indicios de rompimiento. Basta con ver las críticas que los dirigentes del FMLN recibieron durante la marcha del 1° de mayo y el reconocimiento, por parte de personeros del partido, que se debe volver a incluir al movimiento social en la discusión de los problemas coyunturales del país.
El ecologista Ángel Ibarra, de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), amplía el análisis en torno a ese rompimiento, planteando que la izquierda salvadoreña en su conjunto, sufrió un debilitamiento desde la firma de los Acuerdos de Paz, ya que paulatinamente se ha dado emigración de importantes cuadros de la izquierda hacia la derecha, además de la imposibilidad de analizar profundamente el nuevo contexto, marcado por la imposición del neoliberalismo con los primeros tres gobiernos de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).
Ibarra considera que en el período de la posguerra, las fuerzas de derecha en el país lograron desbaratar al movimiento social salvadoreño con la implantación del modelo neoliberal; desbaratamiento que no pudo concretar durante la guerra (1980-1992) y que ha generado, a juicio del ecologista, no solo una desmovilización de personas, sino que además ideológica.
No obstante, cree que los peores momentos de la izquierda en El Salvador ya pasaron y que se debe tomar el ejemplo de Europa y Sudamérica, en donde se está derrotando los programas neoliberales. Para que en El Salvador se aproveche esta coyuntura, afirma que se debe construir un movimiento pluralista de izquierda que incluya al FMLN y a otras manifestaciones de izquierda, partidarias y no partidarias.
El director de la UNES señala que es fácil criticar al FMLN y lo considera necesario para que  e frente unido de izquierda fructifique, pero espera que el partido en el gobierno discuta antes de los candidatos, el programa a ofrecer a la población, el cual debe manejar un planteamiento revolucionario. Finalmente espera que el FMLN aprenda de la lección dejada en 2009, para no ofrecer “gato por liebre” a la gente, con un gobierno que ya instalado en el poder, en lugar de impulsar cambios sustanciales, continuó con las políticas neoliberales de su predecesor, Elías Antonio Saca.
¿Cuál es la situación de la izquierda en El Salvador y su relación con el movimiento social?
Tal vez quisiera comenzando hablar de la crisis de la izquierda actual asociada con la crisis del capitalismo mundial, para luego poder aterrizar a la situación del país. Primero, quiero personalmente asumir que soy gente de izquierda y para que alguien sea de izquierda hoy es porque conserva su capacidad de indignarse frente a las injusticias y de pensar que otro mundo más sustentable y humano es posible, haciendo a la vez algo para lograrlo.
Una persona también es de izquierda cuando no se resigna a ser consumidor y cosa, no se resigna a que su vida y los bienes que la sustentan sean simples mercancías Esto lo veo desde una de las actividades que la gente de izquierda en El Salvador debemos hacer, que es un análisis a profundidad de la época que nos toca vivir.
Yo creo que la izquierda en El Salvador, que es plural y deberíamos mejor hablar de las izquierdas, no estamos haciendo una lectura apropiada de la crisis de civilización que estamos viviendo y para mí no es solo una crisis global y estructural del sistema capitalista o del modelo neoliberal, sino que es una crisis civilizatoria en la que el modelo de vida está amenazado. Esta crisis es más seria que la de la Gran Depresión en 1929, porque esta vez, el desarrollo de la humanidad ya tiene limitantes materiales, planetarias y fisicoquímicas, porque desde hace 40 años, esto que llamamos desarrollo y progreso, ha superado la capacidad biológica del planeta.
Como gente de izquierda veo esta realidad desde la ecología política. En este sentido, usando el tradicional análisis de clases de instrumentalización marxista, reforzada por Lenin, Engels, Gramsci, Mariátegui, el Che y Fidel Castro, debemos incorporar a esta visión la lucha realizada por las compañeras feministas, la lucha ambientalista y ecologista, además de la lucha por el reconocimiento a los pueblos originarios; que han puesto en el centro un paradigma de concepción catalogado como “buen vivir”. Entonces creo que todos esos elementos faltan trabajarlos por la gente de izquierda salvadoreña.
¿Qué factores de la realidad nacional impiden a las izquierdas salvadoreñas hacer una lectura adecuada del contexto actual?
La izquierda en El Salvador tuvo un proceso unitario y fuerte en las peores épocas de la represión, que desembocó en la guerra popular revolucionaria y culminó con los Acuerdos de Paz de 1992. Creo que como izquierdas no hacemos la lectora de que, al terminar la guerra, el movimiento progresista revolucionario sufre una derrota estratégica.
Lo pongo así: La izquierda salió bien librada de la firma de la Paz, pero las fuerzas de la derecha, tanto la patrocinada por Estados Unidos como la oligarquía financiera, lograron implantar una derrota estratégica al movimiento revolucionario, con la instauración del neoliberalismo, que ha ocasionado un cambio de sociedad.
El neoliberalismo en El Salvador es una especie de revolución de las alturas y creo que el impacto de esa contrarrevolución de la imposición a rajatabla de ese modelo, sobre todo en los primeros tres gobiernos de ARENA, afectó seriamente a la izquierda salvadoreña, que ya venía subjetivamente afectada por el derrumbe de la Unión Soviética y el socialismo de Estado. Yo creo que no ha habido una reflexión profunda sobre estos aspectos  a nivel internacional; así como no he visto a la izquierda hablar de la victoria estratégica de la derecha en la posguerra, como si toda la lucha se hubiera congelado con los Acuerdos de Paz y como si esos acuerdos hubieran servido para crear un pacto para refundar el país, lo único cierto es que esos acuerdos ayudaron a desmontar la guerra, pero el conflicto siguió y en este período de posguerra, la derecha infringió una derrota estratégica al movimiento social, apoyada en las políticas dictadas por organismos financieros internacionales.
 ¿Quiere decir que la derecha condicionó el terreno de la lucha social después de guerra?
Sí, porque no hemos dimensionado el impacto de la implantación del neoliberalismo, que no solo es un proyecto económico, sino que también es un proyecto social, político y hasta cultural. El neoliberalismo implantó contrarreformas que llegaron para quedarse. Con el desmantelamiento del Estado y todas las políticas de flexibilización laboral en la posguerra, se ha pretendido debilitar la lucha sindical y se ha precarizado el trabajo.
Con el neoliberalismo, la gente que tiene un trabajo formal lo debe cuidar y no debe protestar, porque la alternativa es la informalidad. Pero además de afectar a la izquierda social, esta contrarrevolución afectó a la izquierda partidaria, porque no se puede explicar la migración de intelectuales de izquierda durante la época de la guerra, que ahora trabajan a comodidad junto con la cúpula empresarial.
¿Cree que la derecha está mostrando indicios de debilitamiento?
Sobre esta cuenta me parece que este neoliberalismo que floreció en las presidencias  de Cristiani y Calderón Sol, empieza a hacer aguas con Flores y hace aguas con Saca, por lo que creo que los peores tiempos para la izquierda ya pasaron y puedo afirmar que este es un tiempo de rearticulación y revitalización de la izquierda nacional, así como está aconteciendo en Sudamérica y Europa, donde se están derrotando los modelos de la derecha neoliberal con verdaderos programas de izquierda antineoliberal. El Salvador no se debe quedar como una isla extraterrestre ante estos acontecimientos.
 ¿Cuál cree que debió ser el papel de la izquierda, en los momentos que se implantaba el neoliberalismo y cuál terminó siendo?
La misma guerra fue una época de castración de fuerza intelectual de la izquierda. Durante la guerra murieron quizá los mejores cuadros de la izquierda revolucionaria y de la socialdemocracia. Al mismo tiempo, el fin de la guerra coincide con el apogeo de la contrarrevolución neoliberal en la región y en todo el mundo; se ponen en boga el Consenso de Washington y las políticas de Thatcher  y Reagan y el mundo involuciona socialmente. Esta involución social que vivió El Salvador con la contrarrevolución de Las Alturas, ya tocó fondo.
¿La Izquierda no estaba preparada para esa contrarrevolución, dada la forma en que se presentó?
Me parece además que la izquierda, no solo se desmovilizó militarmente, sino que política e ideológicamente. No es casual la influencia que tuvo, que los principales cuadros del FMLN, hayan sido capacitados por el INCAE. Yo creo que no hemos estudiado a fondo el fenómeno de cierta movilización ideológica, todo esto con el impacto del neoliberalismo, presentándose como la “alternativa que no tiene alternativa”.
No es casual que las privatizaciones y el proceso de achicamiento del Estado se haya dado sin mayor resistencia popular, porque se dio una conjunción de factores anímicos, políticos, sociales y culturales. La tesis mía es que en la posguerra, las fuerzas de derecha logran  lo que no hicieron durante la guerra, que es la derrota del movimiento social revolucionario y nosotros no hemos hecho un análisis crítico de este período de posguerra.
¿Qué tanto de este fracaso tiene que ver con que el movimiento social, durante los gobiernos de ARENA, basó sus esperanzas en un solo instrumento político, concretamente el FMLN?
Una de las estrategias del modelo neoliberal es presentarse como la alternativa que no tiene alternativa, en donde lo político y lo social están supeditados a lo económico; con eso cambia la relación y la forma de hacer política en el país. Con esta desmovilización ideológica de la izquierda, aparte de la migración de intelectuales de izquierda a la derecha, se da el desencanto de gente que renuncia de la política en general.
Por el otro lado, el FMLN va asumiendo un rol sistémico. Schafik Handal planteaba que “el FMLN iba a entrar al sistema para cambiar al sistema, no que el sistema nos cambie a nosotros”. Habrá que ver en qué estado se encuentra ese planteamiento.
Lo cierto es que con el neoliberalismo, de repente se hizo políticamente incorrecto hablar de marxismo, de socialismo y de plantear las tesis de la revolución, porque no había el escenario adecuado para hacerlo.
Además de todo lo que le mencioné, el mapa social surgido tras la implantación del neoliberalismo, es distinto al que existía en los años 70 y 80, porque los intelectuales de izquierda en la actualidad no aparecen en la misma cantidad y lucidez que durante los 70 y 80, a pesar de que hoy hay una mayor apertura a aceptar pensamientos distintos. No vemos un debate entre las fuerzas de izquierda y no solo estoy hablando del FMLN como partido, sino también de aquellos que como gente de izquierda, no tenemos una opción partidarista
¿Fueron conscientes los movimientos sociales que arroparon la candidatura de Mauricio Funes, sobre que plataforma se estaba apoyando y con qué se han encontrado, tres años después de esa campaña?
En el año 2009 hubo aciertos y desaciertos. Nosotros como ecologistas y ambientalistas, con un pensamiento más dirigido por la ecología política, votamos y apoyamos al FMLN y su candidato, con el objetivo político claro de derrumbar el régimen de derecha, que estaba coartando las posibilidades de construir una sociedad diferente.
Sin embargo, en esta lucha política que culminó en una lucha electoral, no se tuvo claro el programa y los compromisos, a tal grado que desde una plataforma de izquierda, se elije a un gobierno que le da continuidad a una política de derecha. Sin pretender ser especialista electoral, me parece que el apoyo que perdió el FMLN en el Gran San Salvador, donde está la gente más concienciada, se debió a la falta de coherencia de elegir un gobierno con viñeta de izquierda, que desarrolla un programa de derecha.
Este gobierno se parece más al gobierno de Saca de lo que imaginábamos, tiene algunas cosas mejores y otras gravemente peores de lo  que hizo Tony Saca; además es contradictorio que en el actual gobierno, los dos ministerios en los que se ha querido impulsar cosas sustancialmente positivas como los ministerios de Salud y Educación, son los que tengan mayor grado de conflictividad con sus trabajadores.
Por otra parte, Mauricio Funes no es un gobierno superior a Saca en materia fiscal y yo no sé si Guillermo López Suárez (actual ministro de Agricultura y Ganadería), hiciera un mejor trabajo en Hacienda, por la reforma tributaria que pretendió impulsar con Saca en la presidencia, cuando estaba en el Ministerio de Hacienda. Cabe mencionar que Funes ha tenido más fracasos que Saca en materia de seguridad, no solo ha militarizado la Policía, sino que ha admitido ser un gobierno fallido, porque el estado de la seguridad no depende de la audacia de la Policía, sino del compromiso alcanzado por las dos principales pandillas de El Salvador.
También parece que el gobierno de Funes le tiene más pánico a América Latina que el que tuvo Saca, ya que no ha impulsado nada en materia regional; le huye como cuerpo a la jeringa al ALBA y se ha entregado con mayor docilidad a las políticas norteamericanas. Lo que Funes ha hecho con los gringos, no lo había hecho Saca. Todo eso lo valora la gente de izquierda y resulta ilógico que el FMLN, con un programa histórico en torno al socialismo y con las banderas revolucionarias de los héroes y mártires desde Farabundo Martí hasta acá, salga con un gobierno violín, que agarra el instrumento con la izquierda y lo toca con la Derecha.
Esta falta de claridad en los consensos y los acuerdos que menciona ¿Fue algo que ya veía el movimiento social desde la campaña o de lo que se vinieron a dar cuenta, ya instalado el gobierno?
La consigna era: “Mauricio presidente”…
¿Es decir que se votó “a ciegas”?
Se votó con insuficiencia. En nuestro caso, el objetivo principal era desmontar el régimen de ARENA que se estaba acabando el país y montar una nueva correlación social; además se confió e la calidad periodística de Funes, en sus valores y en cierta ética que tenía, pero hoy el ejercicio de la presidencia ha dejado mucho que llegar.
Si me preguntaras que si la coyuntura se volviese a repetir, si fuese el 2009 y se tuviese a Rodrigo Ávila como candidato de ARENA y a Mauricio Funes con el FMLN, yo volvería a votar; pero antes deberíamos tener más compromiso y más claridad con un gobierno que sea antineoliberal, que por lo menos se parezca al de Lula en Brasil o al de Cristina Fernández en Argentina, en los que no se ha roto con el capitalismo como sistema.
Hablando con otras personas me plantaban que el movimiento social se encuentra en un dilema con el actual gobierno, ya que antes en los gobiernos de ARENA, salían a protestar por reivindicaciones incumplidas y concentraban sus esperanzas en el instrumento político llamado FMLN. Hoy que el FMLN instala a una persona en la presidencia, se tiene el dilema que las mismas reivindicaciones no son cumplidas, pero estos movimientos saben que llevaron a esto gobierno al poder…
Yo te decía que como resultado de 20 años de política neoliberal, el movimiento social con vocación revolucionaria estaba bastante diezmado y el año 2009 no era el mejor momento para el movimiento social salvadoreño, porque no nos parecemos ni siquiera a lo que había en 1980.
Pero tú tienes razón en lo que planteas, porque además, el movimiento social no es uniforme, porque hay movimientos que funcionan como satélites del partido y expresiones como esas se tuvieron, se están teniendo y van a seguir habiendo. Pero hay un movimiento social emergente con más autonomía: el movimiento feminista; el movimiento ambientalista, con sus debilidades;  los defensores de derechos humanos y los que trabajan en reivindicación de las víctimas del conflicto, tienen mucha autonomía frente al FMLN.
También se dio el caso que mucha gente que estaba en oposición a ARENA, fue captada por el gobierno y ahora son empleados públicos que deben cuidar la posición del presidente. Esto se dio más con los movimientos sociales satélites que con los autónomos. Además hay dirigentes del movimiento campesino que están en el gobierno, hay dirigentes del movimiento comunitario que están en el gobierno y cuadros de las oenegés nacionales e internacionales.
Con esa situación, los movimientos sociales que te quedan con autonomía son cada vez menos y debilitados. Por eso es que la crítica del llamado movimiento social, es más débil sobre este gobierno que sobre los gobiernos de ARENA.
¿Ustedes se esperaban que el FMLN tratara de acallar a esos movimientos sociales autónomos, así como a otras manifestaciones surgidas en los últimos días, tildándolas de cuadros de la derecha, etc.?
A mí me parece un video de ciencia ficción que ARENA y sus movimientos vinculados como ANEP, FUSADES y la Cámara de comercio, que en este país te hablen de lucha contra la corrupción, defensa de la democracia y separación de poderes. Esto te demuestra que la derecha está en quiebra, sus ideólogos ha fracasado y el modelo neoliberal hace aguas en todas las partes del mundo.
Entonces la derecha tiene que captar banderas que antes eran de la izquierda, porque no tienen banderas propias. Lo grave es que estos sectores derechistas, oligárquicos y corruptos, hoy aparezcan a la izquierda del FMLN y de ciertos movimientos sociales. Es dramático para la derecha y para nosotros, por lo que el FMLN debe preocuparse de esto, más allá que las elecciones de magistrados se hagan en abril o julio, lo que esto indica que la izquierda partidaria y no partidaria, no estamos haciendo análisis de la realidad que vivimos.
Que sectores de izquierda critiquen al FMLN y viceversa, es lo peor que nos puede pasar, porque este país está cerca de lo planteado por Rosa Luxemburgo: “Socialismo o barbarie. El neoliberalismo está quebrado y se le está enfrentando fuertemente en Sudamérica y en Europa, pero acá no pasa nada.
¿Y cuál debería ser el reto que tendrá la izquierda  en la próxima elección presidencial?
Los que somos de izquierda, tanto no partidaria como el FMLN y otros esfuerzos partidarios, como el que abandera Dagoberto Gutiérrez, deberíamos ponernos a trabajar y no a cavar la zanja que nos separa, sino a construir la fuerza político-social y electoral, que en el 2014 sea capaz de, no solo derrotar a la derecha, sino que con un planteamiento de izquierda, instaurar un programa de izquierda garantizado. El FMLN no puede andarle rogando a gente famosa a que sea su candidato,  es una debilidad en que el FMLN no confíe en su propia fuerza.
Se debe componer un frete unido de izquierda, no contra el FMLN, sino que con ellos; para sí devolverle la esperanza al país sobre la credibilidad de la izquierda. Lo que está revitalizando a la izquierda en Europa y Sudamérica es reconocerse diferentes y ponerse de acuerdo en elementos comunes.
¿Cómo ve el hecho que el FMLN ya se esté oyendo voces que proponen candidatos, entre militantes históricos y gente del exterior?
Yo no conozco el estado de las negociaciones del FMLN, pero me parece un equívoco el poner la carreta delante de los bueyes. Me parece que una fuerza de izquierda que esté pensando en la lucha por el poder político, debería construir un programa transformador.
Hay demasiadas crisis en el país como para querer hacer más de lo mismo, se debería en primer lugar construir alianzas con fuerzas de izquierda que no son partidarias, de ahí construir el sujeto político electoral y después pensar en los hombres y mujeres que lo puedan conducir.
A lo mejor, para conducir este proyecto, pueda que se necesite un candidato que provenga de adentro del FMLN, con los méritos históricos suficientes, pero no se puede pensar primero en el candidato y ver después que hacemos. Yo espero que el FMLN discuta más el programa de los próximos cinco años, para no volverle a dar de nuevo a la gente “gato por liebre”, como hizo con Mauricio Funes, que en lugar de concretizar el cambio, continúo con políticas neoliberales que no ha hecho cosas estructurales distintas para avanzar al desarrollo del país.