lunes, 20 de agosto de 2012

De cómo la banca y la industria salvadoreñas fueron devoradas por el capital transnacional


El banco Cuscatlán de El Salvador ostentaba como símbolo la figura de un jaguar, que había sido tomada abusivamente de una pieza arqueológica encontrada en la población de Cara Sucia, Ahuachapán. El jaguar, en nuestra tradición cultural mesoamericana, es una figura mítica que representa el misterio del poder. Sus pieles eran usadas por los jefes guerreros, por los sacerdotes y por los gobernantes. Sus garras y colmillos devoraban a las víctimas que eran sacrificadas en el altar del templo de la tribu. En el año 2006 la oligarquía financiera salvadoreña fue devorada por el capital internacional globalizado. Como piezas de domino fueron cayendo banco tras banco para convertirse en sucursales del capital globalizado. En la pizarra histórica salvadoreña se borró la cifra 1821.

El Banco de Colombia, el CITI, el HSBC, el Scotia bank y, por último, se sumó el Conglomerado Aval como los nuevos propietarios del país. La hacienda cambió de dueño. En los libros de historia quedaran los nombres de Banco Agrícola, Banco Cuscatlán, Banco Salvadoreño, Banco de Comercio y Banco de América Central. La clase dominante salvadoreña se debilita mientras el país se globaliza.

Se puso, así, punto final a una larga evolución histórica de la elite salvadoreña, que comenzó con la explotación de los obrajes por los barones del añil en el siglo XVIII; por los hacendados del café, desde el siglo XIX, y por el capital financiero de las remesas, a finales del siglo XX. La continuidad de este selecto grupo estuvo garantizada por los matrimonios entre las mismas familias oligárquicas. Y, por mucho tiempo, los militares les cuidaron los negocios. 

Este último sector, el bancario, emergió victorioso del conflicto armado del siglo pasado, desplazó al sector agro-exportador, y condujo el proceso de inserción ventajosa en la postguerra con base en el aprovechamiento de las remesas. Hoy sucumbe ante la embestida financiera internacional. Los barones locales de las finanzas no lograron enfrentarse a los gigantescos leones y dragones del mundo globalizado.

Es paradójico que el actual líder máximo del principal partido de oposición, ARENA, Alfredo Cristiani, sea asimismo el ex presidente que durante su gestión (1989-1994) creo las condiciones mediante las privatizaciones de los activos del estado que permitieron esta nueva situación. Cristiani reprivatizó la banca y, años después, tuvo que vender también el banco de su familia: el Banco Cuscatlán. Es un cachorro de jaguar que fue domesticado por el capital transnacional.

La modificación de la geografía financiera es un cambio fundamental en la sociedad salvadoreña, ya que modifica la composición de clases al interior de la formación socio-económica y convierte a la burguesía salvadoreña en una clase intermediaria, mutilada, limitada políticamente, socia menor de las grandes corporaciones transnacionales. 

-Cae el Banco Agrícola Comercial

El principal banco salvadoreño y centroamericano, por sus activos, era el Banco Agrícola y fue comprado en diciembre del 2006 por Bancolombia, por 900 millones de dólares. El Banco Agrícola Comercial surgió en 1955 y fue fundado por Luís Escalante Arce, usando la modalidad de acercarse a ofrecer sus servicios a los sectores del comercio informal con créditos accesibles. Esto le permitió crecer rápidamente. Se jactaba de ser “un banco progresista al servicio de un país progresista”.

En 1992 y bajo la conducción de Archie Baldochie, se forma el Conglomerado Financiero Banagricola, incluyendo a ASESUISA. En el año 2000 adquiere el Banco de Desarrollo, el quinto banco del país. En el 2001 el Banco Capital, el sexto del país y era propiedad del grupo Baldocchi-Dueñas. Para el periodo 2010-2012 aparece como director suplente Joaquín Alberto Palomo Deneke, tradicionalmente vinculado al Grupo TACA y, claro, como Presidente, el colombiano Sergio Restrepo Isaza. (1) 

Entonces, el Banco Agrícola pasa a formar parte del Sindicato Antioqueño, que además del Bancolombia posee el control de “empresas como Suramericana, Cementos Argos, Noel - Zenú, Colcafé, Acerías Paz del Rio, Fabricato y Tejicondor, Cadenalco y la Compañía Nacional de Chocolates. Su expansión al sector financiero se produjo con la compra del Banco de Colombia, el cual, tras la fusión con el BIC, se convirtió en Bancolombia.” (2) 

-Cae el Banco Cuscatlán 

El segundo en importancia por sus activos era el Banco Cuscatlán y fue comprado en diciembre de 2006 por el CITI -el mayor conglomerado financiero del mundo- por 1,510 millones de dólares. El Banco Cuscatlán nació en 1972 y fue fundado por Roberto Hill. En 1996 inició un proceso de regionalización al participar en Corporación BFA de Costa Rica y Centrica Financial Holdings de Guatemala. En el año 2000 se forma la Corporación UBC Internacional. En el 2003 inicia operaciones en Panamá. Y se forma el Grupo Financiero Cuscatlán que incluye a AFP Confía. Para el periodo 2008 al 2011 aparece como Presidente el mexicano Raúl Armando Anaya Elizalde. 

El City Bank of New York fue fundado en 1912, y en la actualidad brinda servicios financieros a más de 200 millones de cuentas de clientes, así como a corporaciones y gobiernos de más de 100 países que incluyen “servicios bancarios de consumo y comerciales, financiación para el consumo, tarjetas de crédito, seguros de vida, servicios bancarios de inversiones, administración de activos y gestión de títulos.” (3).

-Cae el Banco Salvadoreño

El tercer banco en importancia era el Salvadoreño, y fue comprado en marzo de 2007 por la financiera londinense HSBC por 162 millones de dólares. Era el más antiguo, ya que nació como Banco Particular en 1885. Por más de 50años tuvo su sede en el edificio situado al frente del parque Morazán que hoy, por cierto, ocupa una venta de ropa usada. En 1990, luego de la reprivatización de la banca por Cristiani, el BCR nombra a Félix Simán como Presidente de este banco. 

La red familiar empresarial Siman poseía una fuerte presencia en este banco. Esta red posee intereses en Cartotécnica Centroamericana, en el Grupo St. Jacks y, naturalmente, en Almacenes Simán, además está vinculado a otro núcleo del bloque financiero árabe: el grupo Salume. En marzo de 2008asumió como Presidente del banco el inglés Graham McNaughton y como Presidente Ejecutivo y CEO Gerardo Simán Siri. La anterior presidente, la ex canciller María Eugenia Brizuela de Ávila, ha pasado a desempeñar el cargo de directora regional de Sustentabilidad Corporativa para América Latina.

EL HSBC es un antiguo banco fundado en Hong Kong en 1886, en pleno esplendor del imperio inglés y de ahí deriva su lema: “El banco local del mundo.” “Desde su fundación en 1865, HSBC se ha transformado en una de las instituciones financieras más grandes del mundo, con 8,000 oficinas en 88 países y territorios. Formamos parte del selecto grupo de empresas de Forbes Global2000 y estamos entre las diez empresas de servicios financieros más importantes en Estados Unidos.” (4)

-Cae el Banco de Comercio

El cuarto banco en importancia era el Banco de Comercio y fue comprado en mayo de 2005 por el Scotia bank, por 178 millones de dólares. El Banco de Comercio fue fundado en 1949 por Miguel Dueñas Palomo, y formaba parte del conglomerado financiero local. El presidente era José Gustavo Belismelis. Participaba también el Grupo Freund y el núcleo familiar Sol Millet. Hoy aparece como presidente el canadiense Jean Luc Rich y como Secretario de Junta Directiva el ex vicepresidente Carlos Quintanilla Schmidt.

Según Wikipedia, Scotia bank (Banco de Escocia), conocido formalmente como The Bank of Nova Scotia (Banco de Nueva Escocia) es uno de los cinco grandes bancos de Canadá. Es el tercer banco por el volumen de sus activos (detrás del Royal Bank de Canadá y TD Bank Financial Group), y el segundo más grande por capitalización de mercado (tras Royal Bank de Canadá). 

Es el banco más "internacional" de los bancos canadienses, pues es el que más sucursales tiene fuera de ese país. Ya en 1999 era dueño del banco Ahorromet, que estuvo vinculado al poderoso Grupo Poma, propietario de DIDEA, Grupo Roble, Metrocentro, Grupo Real, Industrias Metálicas Solaire, etc. Además, es socio local de la transnacional española Telefónica. 

-Cae el Banco de América Central

El conglomerado colombiano Aval compró el Banco de América Central, BAC- Credomatic. 1,900 millones de dólares pagó por esta adquisición que posiciona a este grupo colombiano en el mercado financiero centroamericano. Pasa a formar parte del Grupo de Luis Carlos Sarmiento Angulo, que también posee intereses en “pensiones y cesantías (Porvenir S.A), las telecomunicaciones (Cocelco), las fiduciarias (Fidubogotá), los seguros y elleasing, el mercado de valores, etc.” (5) 

-Cayeron también Cemento CESSA, Cervecería La Constancia e, incluso, TACA.

La ex clase dominante salvadoreña no sólo vendió sus bancos, sino también sus más lucrativos y emblemáticos negocios, como es el caso de Cemento CESSA, empresa creada en 1949, y que fuera comprada en el 2009 por el conglomerado suizo Holcim. Antes, en 1993, CESSA había adquirido Cemento Maya, su competidor; eran en ese entonces los dos únicos complejos industriales mineros de la región. 

La Constancia, creada por Rafael Meza Ayau, en 1906 en Santa Ana, fue comprada por un conglomerado financiero sudafricano de nombre South African Breweries, SAB, que en el año 2002 había adquirido la cerveza número dos de Estados Unidos, la Miller. Esta segunda cervecera mundial adquiere en el 2005la totalidad de la empresa. Roberto Murray Meza, se ve obligado a vender al no poder enfrentar el desafío mundial.

Incluso la “exitosa” TACA fundada en 1931 fue absorbida en octubre del 2009 por la línea aérea colombiana AVIANCA y su presidente Kriete le fue otorgada la ciudadanía colombiana. TACA había logrado establecer un monopolio en la región centroamericana mediante la compra de Aviateca, Lacsa y La Nica. El núcleo familiar Kriete Ávila eran los dueños de TACA. Mantienen la Destilería Salvadoreña y la UNEX, la más grande exportadora de café del país. 

Tanto la Constancia como el Grupo TACA formaban parte del poderoso Grupo AGRISAL: EMBOSALVA, Agua CRISTAL (la antigua Embotelladora Tropical) Corcho y Lata, RENSICA, Radisson-Plaza Hotel El Salvador (el antiguo Hotel El Salvador, comprado en 1991 y recientemente convertido en Crowne Plaza) el World Trade Center San Salvador, Star Motors (productos de Mercedes Benz),DEICE, o sea Desarrollos Inmobiliarios Comerciales SA de CV (que tiene entre sus negocios la construcción de la Longitudinal del Norte y la construcción del puerto de Cutuco) y Centro Comercial Plaza Mundo en Soyapango. (6)

Asimismo, en la situación de las empresas de Administración de Fondos de Pensiones, telefonía y distribución de energía, observamos también modificaciones en la geografía económica. Hoy, el capital internacional espera la privatización del agua y la minería. Y esto en un país dolarizado ya por diez años y con un TLC firmado con los Estados Unidos.

En 1998 se realizó la venta de las cuatro distribuidoras de energía eléctrica, por un total de 586 millones dólares. CAESS y EEO fueron compradas por ENERSAL de Venezuela. DELSUR fue comprada por Electricidad para Centroamérica de Chile; y CLESA por AES El Salvador, de capital estadounidense. A nivel de telefonía móvil o celulares, se disputan cinco empresas: Tigo, Telecom-Claro, Telefónica-Movistar, Digicel y Red Intelfon. A nivel de AFP: Crecer y Confía terminaron quedándose con el mercado, tragándose a las otras tres. 

“El grupo financiero español BBV abrió la AFP Previsión; El también español Argentaria abrió Máxima; La AFP Porvenir fue fundada por el grupo chileno Provida y Confía fue abierta por Citi bank, teniendo como socio minoritario al grupo Cuscatlán y al Agrícola. Profuturo fue abierta por socios independientes, entre ellos el economista Ricardo Perdomo. “ (7)

Mucho de esto sucedió en el cuarto y último gobierno de ARENA, encabezado por Elías Antonio Saca, que va del 2004 al 2009. Esta situación le abrió un margen creciente de autonomía a Saca con respecto a sus antiguos protectores. Un analista salvadoreño, Juan José Martel, lo califica de la siguiente forma: “ya no tenía patronos locales a los cuales obedecer. Cuando las tradicionales familias le quisieron dar órdenes, él simplemente se reveló. Ahora tendrían que entenderse de tú a tú. Además, el dueño del instrumento político era Saca y no la vieja oligarquía. El antiguo y fiel empleado ahora se creía también patrón y exigía ser sentado en la mesa entre iguales.” (8)

Considera Martel que “las grandes empresas y consorcios internacionales que habían comprado en forma total o mayoritaria las empresas estratégicas salvadoreñas, eran virtualmente los nuevos dueños del país; pero, al parecer, no tenían plena conciencia de ello y sus particularidades le impedían ejercer una acción conjunta para conducir el país, que de hecho habían “comprado”. (6) 

Otro analista, Carlos Velásquez Carrillo, expresa que “para mediados de los años 90s, el proceso de privatización de la banca había confluido en la creación de un oligopolio financiero controlado por familias de apellidos oligarcas con credenciales históricas y otros que habían ascendido durante el proceso mismo. 

La lista no es grande: El Banco Cuscatlán (Cristiani, Llach,Bahaia, De Sola); El Banco Agrícola (Baldocchi, Dueñas, Kriete Ávila, Palomo Déneke, Araujo Eserski); Banco de Comercio (Belismelis, Catani Papini, Álvarez, Freund, Sol, Escalante Sol, Palomo); Banco Salvadoreño (Simán Jacir, Salume, Simán Siri, Zablah Touche); Grupo Agrisal y el Banco de América Central y Credomatic (Murray Meza, Meza Ayau, Sol Meza, Meza Hill, Palomo, Quiñonez Meza, Álvarez Meza). Este oligopolio financiero llegó a acaparar más del 90% de la cartera salvadoreña, y posteriormente este control de los bancos sirvió como base financiera para expandir los negocios de estas familias a las ramas del comercio, bienes y raíces, pensiones, aseguradoras, servicios y turismo.(9)

A nivel centroamericano, según un estudio realizado por Llorent Cuenca, de los Top 30 a nivel centroamericano, sobresalen en “primer lugar dentro de las empresas regionales, a Telefónica, seguida por Taca, Claro, AES, Autoridad del Canal, y Cemex.” (10).

Conclusiones

Regresamos a 1524, cuando nos invadió el imperio español. Hoy regresan los españoles, pero lo hacen en aviones, ya no en carabelas y se hacen acompañar de otros imperios. Es una nueva intervención y el país regresa a ser el capital local se transnacionaliza. El enemigo de clase es más difuso aunque políticamente el imperio predominante es el mismo de hace cien años: los Estados Unidos. 

Esto hace que la lucha adquiera de nuevo perfiles continentales. Y el pensamiento de Farabundo Martí y de Prudencia Ayala son claves para encontrar las fórmulas que nos permitan construir el jaguar popular, democrático y diverso, con el que organicemos los rituales siempre combativos de la resistencia a los imperios.

Bibliografía:

-Bancos Agrícolas y Cuscatlán a manos extranjeras. Noticia de El Faro

-La banca salvadoreña privada queda totalmente en manos extranjeras JUAN JOSÉ DALTON - Artículo aparecido en el periódico El Pais.

-Paniagua, Carlos. El bloque empresarial hegemónico salvadoreño ECA Julio-Agosto200

Notas:

2. www.bancolombia.com
3. www.latam.citibank.com
4. www.hsbc.com.sv
5.www.lablaa.org/blaavirtual/ayudadetareas/.../econo100.htm
6. www.agrisal.com
7. De cinco AFP a dos en dos años. Dada, Carlos www.elfaro.net
8. Jjmar Algunos antecedentes del conflicto arenero y de la derecha (parte I, II y III)
9. ¿Y los bancos? Muy bien, gracias…Por Carlos Velásquez Carrillo (*) (Contrapunto.com.sv)
10. www. Centralamericadataexpress.com Por Roberto Pineda, docente de la Universidad de El Salvador. Colaboración especial para el Blog El Trompudo.

viernes, 10 de agosto de 2012

Manifestaciones estudiantiles en Chile cultura de la protesta: protesta de la cultura

Álvaro Cuadra, ALAI AMLATINA, 10/08/2012.-

1. Las manifestaciones como puesta-en-escena

Las recientes manifestaciones estudiantiles en Chile exhiben una serie de rasgos del mayor interés, tanto político como cultural. Las nuevas generaciones han encontrado nuevos modos de protestar en un país que hasta hace poco parecía adormecido por la seducción de los medios y la publicidad en el seno de una “sociedad de consumidores”. De algún modo, ha nacido en nuestro país una inédita cultura de la protesta que es, al mismo tiempo, una protesta desde la cultura.

Lo primero que se advierte en las últimas manifestaciones es su marcado acento estético. La muchedumbre se sabe protagonista de una puesta-en-escena que espera el horario estelar de los noticieros para una puesta-en-cuadro. Este carácter performativo y visual de las protestas es algo nuevo, pues, más allá de los lienzos y pancartas de marcado tono ideológico, la manifestación es animada por diversas “acciones de arte” que van desde cuerpos desnudos a escenificaciones cuasi circenses de arte callejero. Las protestas son espacios de auto expresión.

Las nuevas armas contestarias incluyen maquetas de los carros policiales, como imagen especular y degradada de la represión, rostros pintados e improvisados cánticos. Más parecido a un “carnaval”, en el sentido de Bajtín, que a la clásica protesta en las calles. Las manifestaciones estudiantiles se han vuelto fotogénicas y telegénicas. Los estudiantes se saben en los medios de comunicación, hay, por decirlo así, una “consciencia mediática” arraigada en ellos. Notemos que la muchedumbre no comparece ya ante un hipotético mañana histórico sino ante las cámaras nacionales y extranjeras. Así, el éxito de la convocatoria no solo se mide por la asistencia al acto sino por el “tiempo al aire” de los diversos episodios que la constituyen en los noticieros televisivos nocturnos de ese mismo día: La acción política y la visualidad son, ahora, inseparables.

La narrativa mediática es la que garantiza la puesta-en-cuadro de las diversas secuencias de una manifestación, es ella la que construye y refiere la poética de la protesta. La construcción mediática recoge todos los rasgos formales y los convierte en referencias locales y globales. No olvidemos que existe, además, toda una construcción visual alternativa en la red que compite con los medios. Los vídeos en “Youtube” son subidos por los mismos estudiantes que se registran a sí mismos, multiplicando su presencia en el espacio y en el tiempo.

La figura emblemática de las manifestaciones estudiantiles en nuestro país ha sido, qué duda cabe, Camila Vallejos. Es interesante destacar que el liderazgo es marcado por una líder femenina. Es cierto, no es la primera, no es la única. De hecho, como se sabe, la misma ex presidente Michelle Bachelet cuenta hasta el presente con una elevada adhesión ciudadana. Sin embargo, la lucidez y el glamour de Camila Vallejos constituyen un factor que ha fortalecido la fuerza del movimiento de estudiantes. En una “sociedad de consumidores”, la protesta estudiantil posee la fuerza de la seducción.

2. El baile de máscaras

La estetización de las manifestaciones estudiantiles no significa, de buenas a primeras, una despolitización de las protestas. Si observamos con atención, las protestas estudiantiles están mostrando la conjunción de dos aspectos que aparecían disociados: Convicción y Seducción. De este modo, un movimiento social y juvenil se apropia del espacio público-mediático conjugando sus demandas con la lógica del espectáculo. Los jóvenes estudiantes resultan ser, paradojalmente, los verdaderos maestros de una “clase política” carente de convicciones e incapaz de seducir a la ciudadanía.

Las manifestaciones han dejado de ser un espacio cultural y político compacto y uniforme. Por el contrario, se trata de actos masivos abigarrados y multicolores en que diversos actores políticos y culturales se expresan. En toda manifestación encontramos un flujo de lo diverso, se trata de un movimiento en distintas direcciones que gira en torno a una demanda central: Educación pública gratuita y de calidad. La lista es larga: Estudiantes secundarios, estudiantes universitarios, padres y apoderados. Profesores secundarios, profesores universitarios. Artistas, intelectuales, representaciones de minorías étnicas y sexuales, grupos de teatro, grupos ecologistas, ciudadanos indignados y muchos otros. La marcha de lo diverso es carnavalesca y transversal. Lejos de constatar una despolitización de las protestas estudiantiles, estamos asistiendo a una nueva modalidad de la expresión política ciudadana.

Lo carnavalesco incluye en sus márgenes, la escenificación de la violencia. La estética Hard Core se nos presente como la irrupción de las fuerzas policiales, sea bajo la forma de amenaza presente, provocación intencionada o, lisa y llanamente, brutal represión. La violencia puesta-en-escena en las urbes ha sido estigmatizada desde la Comuna de París durante el siglo XIX hasta el presente. Términos tales como “terrorismo”, “encapuchados”, “violentistas” o “lumpen” dan buena cuenta de ello. La violencia en las manifestaciones se ejerce desde el anonimato: Hay fuerzas policiales, funcionarios anónimos que se enfrentan con medios técnicos a estudiantes anónimos. Como en un baile de máscaras se habla de “infiltrados”. Contra lo que pudiera pensarse, el ejercicio de la violencia no fortalece la dosis de politicidad de una manifestación sino, más bien, proporciona un elemento de tensión dramática a la narrativa mediática que justifica, inevitablemente, la “restitución del orden”.

3. Asinus asinum fricat

La imagen de un oficial de Carabineros junto a algún ministro de estado o al mismo presidente reafirma el orden constituido frente a los “actos de violencia”: “Asinus asinum fricat”, solo un asno frota a otro asno, afirmaban los antiguos. El gobierno de turno celebra a sus fuerzas represivas en nombre de la ley, la moral y la paz social. Los medios de comunicación, desde luego, clausuran su relato con un “Happy Ending” en que las demandas estudiantiles son opacadas por el “vandalismo” o, en el mejor de los casos, minimizadas por promesas y placebos para que todo siga igual.

No obstante, las manifestaciones persisten obstinadas y cada cierto tiempo regresan inevitables. Hay varias razones que pueden, en principio, explicar este fenómeno. Por de pronto, el hecho notable de que el movimiento estudiantil se ha mantenido a una cierta distancia de los partidos políticos tradicionales. Esto indica que este movimiento social no se inscribe en la “racionalidad partitocrática” inherente al Chile republicano e ilustrado anterior al golpe de estado de 1973 y recreado como mero “pastiche” desde 1990. Pareciera que junto a las manifestaciones estudiantiles irrumpe una racionalidad de nuevo cuño que estaría más próxima a demandas filosófico-morales que a ideologías estrictas: “El pueblo unido avanza sin partido”.

Las demandas estudiantiles exceden con mucho lo “políticamente correcto”. Al igual que los surrealistas, pareciera que a los estudiantes no les basta el imperativo marxista de “Transformar el mundo”. Se trata más bien de una urgencia moral y vital, menos Marx y más Rimbaud: “Cambiar la vida”. En este sentido, las manifestaciones estudiantiles ponen de manifiesto no solo una enorme “brecha generacional” sino, además, una “brecha cultural y política”. Las manifestaciones estudiantiles están poniendo de manifiesto un hastío profundo de las nuevas generaciones respecto a lo que es y ha sido este país.

Las protestas de los estudiantes no admiten una lectura política tradicional. Nuestra “caja de herramientas” resulta obsoleta ante este tipo de fenómenos. Apenas podemos barruntar algunos aspectos que están orientando este proceso acelerado de cambios. Sabemos que estamos ante síntomas locales de una “mutación antropológica” de gran escala asociada a una “Cultura Global” o “Cultura Internacional Popular”. Las demandas de las nuevas generaciones a escala mundial entran en constelación con aquella “contra-cultura” del siglo XX, ya no como “Psicodelia” sino como aquello que se ha dado en llamar “Ciberdelia”.

4. Las Redes y el fantasma de Salvador Allende

Desde un punto de vista más amplio, se hace indispensable considerar dos ejes centrales que están situando a los actores políticos y culturales en este tiempo: Las comunicaciones y el consumo. En la era de la “cibercultura”, el movimiento estudiantil se desarrolla y se gestiona en el espacio virtual como una expansión del espacio público. Las “redes sociales” son habitadas por estos “cibernautas” que conversan, discuten y coordinan sus propias acciones. Ya no estamos ante modelos de comunicación centralizados, verticales y masivos al estilo “Broadcast” sino a modelos horizontales, no jerarquizados y personalizados, el estilo “Podcast”. Esta impronta comunicacional constituye una suerte de matriz que se proyecta en las relaciones sociales y sus modos de organización. Los estudiantes adscritos a estructuras partidarias estrictas y burocráticas son una minoría, su actuar IRL (in real life) sigue siendo “Podcast”: el asambleismo, la autonomía y la acción parecen seducir a los jóvenes de hoy.

Si las nuevas tecnologías y las redes sociales amplían la noción de espacio público, es el consumo el que sitúa a los sujetos en un nuevo imaginario histórico y social. La “sociedad de consumidores”, en tanto diseño socio cultural, crea las condiciones de posibilidad para formas inéditas de socialización, permitiendo la emergencia de un nuevo “carácter social”. Es en esta dimensión donde se ha acuñado el concepto de “narcisismo sociogenético”, para explicar cómo las relaciones de seducción redefinen el individualismo en las sociedades democráticas del siglo XXI. Cualquier consideración sobre los movimientos sociales contemporáneos no puede dejar de lado esta cuestión, pues, en rigor, estamos asistiendo –precisamente– a la confrontación de una cultura secularizada y una “polis” anquilosada. Las instituciones sociales, y muy especialmente la educación, aparecen extemporáneas y vetustas ante una cultura “mediatizada”. Las burocracias educacionales, secundarias y universitarias, están muy distantes del mundo rutilante que destellan las pantallas y los escaparates. Una clase magistral no puede competir con un grupo de Rock.

En este nuevo mundo, empero, la historia sigue presente. Las manifestaciones estudiantiles no solo se apropian del espacio mediático sino que ocupan un espacio urbano lleno de historia, los monumentos y la arquitectura prescriben, todavía, los desplazamientos y el espacio de circulación. Sin embargo, el tiempo histórico también se hace presente como un “ahora” que se conecta con un “otrora”, otro ahora, un presente diferido que vuelve. Entre medio de los estudiantes que se desplazan aparece la imagen, un doble, del presidente Salvador Allende que alienta a los jóvenes y repite incansable su discurso. Esta “simulación” es significativa, pues instala en el imaginario actual una figura que más de tres décadas de silencio han querido desterrar. No se trata de una vindicación circunscrita a lo político e ideológico, más bien se enarbola su estatura moral frente a la miseria del presente. Las manifestaciones estudiantiles en nuestro país representan mucho más que una demanda sectorial, pareciera más bien que se trata, casi literalmente, de un lento despertar después de una larga noche de pesadillas y olvidos.

Álvaro Cuadra es investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados, ELAP, Universidad ARCIS.

jueves, 9 de agosto de 2012

“Es un derecho pensar diferente”

DIALOGOS con IVONE GEBARA, brasileña, monja y feminista
 Por Mariana Carbajal

–¿Por qué quiso ser monja?
–Es una larga historia. Yo siempre había estudiado en escuela de monjas pero nunca había querido ser monja. Pero de repente, en los años ’60 entré en la universidad para estudiar Filosofía y me encontré con algunas monjas que estaban muy conectadas políticamente y trabajaban con las poblaciones pobres, y empezó a dibujarse para mí como una alternativa de vida. No lo tenía tan claro pero me parecía una vida más libre que la vida de familia y tener pareja.

–Suena raro que haya ido a un convento en busca de libertad...
–Es que nunca me he sentido encerrada. A veces iba a conferencias en la Universidad de San Pablo, que era un foco de lucha antidictadura, y tenía la llave de la casa de las monjas. Mi historia fue de búsqueda de libertad. No soporto que me impidan pensar. Es un derecho pensar diferente. Y ésa ha sido la clave de mi vida, con todos los tropiezos y las contradicciones, porque a veces una no ve claro, y va por un camino y después no es por ahí.

–Realmente suena contradictorio que una mujer busque libertad dentro de una estructura patriarcal, machista y conservadora como la Iglesia Católica. ¿Cómo se entiende?
–Sí, muy contradictorio. Cuando entré en la vida religiosa, fue en 1967, cuando tenía 22 años. Era el momento de los grandes cambios de la Iglesia Católica, justo después del Concilio Vaticano II. Las congregaciones religiosas eran invitadas a aggiornarse. Fue el tiempo en que dejamos las instituciones para vivir entre los pobres. Y ésa ha sido una característica de la vida de las mujeres: salir de las instituciones y vivir en las comunidades populares. Para mí era una vida llena de desafíos. Desde que era estudiante quería cambiar el mundo. Siempre me pareció una injusticia que hubiera gente tan tan rica y gente tan tan pobre. Pensaba que algo se podía hacer. La vida de las monjas me parecía “un” camino, no “el” camino, que se ajustaba un poco a mi tradición familiar, donde había sido muy protegida y resguardada.

–¿Su familia era muy religiosa?
–No. Vengo de una familia de inmigrantes siriolibaneses, con todos los miedos que los inmigrantes tienen sobre todo con las chicas, que los lleva a no permitirles que salgan solas. Soy hija de la primera generación en Brasil. Luché mucho por ir a la universidad. Mis padres no querían. No por el hecho de no querer que yo estudiara, pero sí porque pensaban que el mundo podía ser peligroso para mí. Esas cosas nunca me entraron. Siempre he sido una rebelde. Siempre he sido una peleona dentro de las estructuras familiares.

–¿No se sintió limitada en el convento con ese espíritu tan rebelde?
–No puedo decir que no hubo cosas que me limitaban. Claro, hubo, como en todas las formas de vida. Pero una característica de mi congregación es que hay que respetar la libertad de las personas. Eso es muy fuerte. Y llega a veces a ser bastante contradictorio.

–¿Cuál es su congregación?
Hermanas de Nuestro Señor, una congregación de origen francés, sólo de mujeres. Estamos en muchos países, Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Vietnam, Hong Kong, y en Latinoamérica, en Brasil y México.

–¿Cómo es el vínculo de las congregaciones de mujeres con el Vaticano?
–Oficialmente hay un vínculo de dependencia en el sentido de que la organización de las congregaciones es aprobada por el Vaticano. Algunas mujeres se han sometido, pero nosotras hemos querido hacer lo que creíamos, que era nuestra interpretación del Evangelio. Siempre hemos peleado incluso con el Vaticano, discutiendo nuestros textos.

–¿La suya es una congregación feminista?
–No. Hay poquísimas monjas feministas en la congregación. No sé si puedo nombrar más de cuatro conmigo.

–¿Cómo empezó a incorporar la conciencia de género?
–Yo pertenecía a la Teología de la Liberación. Siempre trabajé desde la perspectiva de la liberación de los pobres, de los movimientos sociales y políticos. El foco era cambiar el mundo desde los pobres. Yo sabía que existía el feminismo, conocía algo del feminismo norteamericano, brasileño y argentino. Pero en la Teología de la Liberación, sobre todo los varones más eminentes, nos decían que el feminismo era cosa de América del Norte, que el feminismo en Latinoamérica era importado. En tanto militante de la Teología de la Liberación trabajaba en el Instituto de Teología de Recife dando charlas. Siempre, siempre había una sospecha en relación al feminismo. Hasta que mi camino y el del feminismo se cruzaron de muchas maneras. Una primera manera fue con una mujer de un barrio popular, adonde yo iba a dar clases para los obreros varones sobre la Biblia. Iba una vez por mes a la casa de uno de ellos, donde se reunían ocho a diez obreros. Estudiábamos la Biblia desde una perspectiva social, para fundamentar las huelgas, las reivindicaciones laborales. Yo tenía siempre la lectura de la Biblia que confirmaba los derechos de los trabajadores. La esposa del dueño de casa nunca participaba de las charlas, se quedaba en la cocina, o nos traía café. Hasta que un día fui a visitarla sólo a ella y le pregunté por qué no iba a nuestras charlas. Me dijo que tenía que cuidar a sus niñas, que tenía que hacer café. Discutimos. Hasta que me dijo, casi enojada: “¿Quieres saber por qué no voy? Porque tú hablas como un hombre”. Yo intenté defenderme. Ella me preguntó: “¿Tú conoces los problemas económicos que nosotras, mujeres de obreros, tenemos?” No. “¿Tú sabes que el viernes es el peor día para nosotros porque el sueldo del obrero sale el sábado y el viernes casi no hay comida?” No, yo le decía. “¿Tú sabes el tipo de trabajo que hacemos para aprovechar el sueldo del esposo?” No. “¿Tú sabes las dificultades sexuales que tenemos con nuestros esposos?” No. “Entiendes por qué no quiero ir a tus charlas, porque no hablas desde nosotras”, me dijo. Esa mujer me abrió los ojos. No me daba cuenta de que abría los ojos para mi condición de mujer en la Iglesia.

–¿Y cómo llegó al feminismo?
–Empecé a leer a las teólogas feministas norteamericanas como Mary Daly. Leí su obra Más allá de Dios Padre. Casi me morí porque ella criticaba casi todo lo que yo creía. Me tomaba las entrañas, empecé a pensar... Leí a Dorote Solle, una alemana, que hablaba de la complicidad de las iglesias cristianas con el nazismo y hacía una relación entre la figura del Dios padre y el general. Cuando recién había entrado al convento yo había vivido de cerca la represión. Enseñaba Filosofía en una escuela pública y eran tiempos de la dictadura militar. Con una de mis amigas que era profesora de Química fuimos detenidas juntas, pero la policía a las dos de la mañana me dejó salir a mí y ella quedó detenida. Mi amiga pertenecía a un grupo político. La torturaron y finalmente cuando salió, al ver a los torturadores en la calle, terminó enfermándose y murió. Ese artículo sobre el nazismo me abrió las puertas para pensar la dictadura de Brasil y cómo también la religión se mezclaba en todo eso. Las manifestaciones en plazas públicas de Tradición, Familia y Propiedad con rosarios en la mano –no sé si aquí también se hicieron– para defender a la gente del comunismo y apoyar a los militares. También leía a muchas norteamericanas. Eso empezó a iluminarme. La clave fue que un día me encontré con dos feministas en San Pablo, una de ellas me dijo: “Ustedes trabajan teología, ¿pero cuáles son los contenidos?”. Sobre Jesucristo y otras cosas, le dije. Y me preguntó qué cambio tenía eso en la vida de las mujeres, si yo trabajaba la cuestión de la sexualidad, si había enfrentado el tema del aborto. No, le dije. Y me di cuenta de que no conocía nada de las mujeres. Ese fue el comienzo. Me acerqué a grupos feministas de Recife como SOS cuerpo, democracia y ciudadanía. Decidimos programar tres encuentros entre feministas liberales y teólogas en Recife, San Pablo y Río. Desde ese momento, hice mi opción por el feminismo, alrededor de 1992.

–¿Qué la movilizó a involucrarse con la defensa de la despenalización del aborto, uno de los pecados más graves para la Iglesia Católica?
–Fueron muchas casualidades. Los grandes cambios en mi vida vinieron por azar. Yo apoyaba la causa por saber de mujeres que se habían hecho abortos en mi barrio y también entre las feministas. Las apoyaba como persona pero no tenía muy claras las cosas. Hasta que un día una de las feministas de San Pablo me llama por teléfono a Recife y me dice si podría dar una entrevista a la revista Veja sobre la Iglesia Católica y la formación de curas, y acepté. Hice la entrevista. Al final, el periodista me pregunta en off the record si yo conocía casos de mujeres que se habían hecho abortos. En ese momento justo había ocurrido que una chica que yo conocía del barrio, que tenía ya cinco hijos y se había enamorado de un hombre que trabajaba en una estación de servicio, después de una noche juntos había vuelto a quedar embarazada. Ella tenía problemas mentales y se había hecho el aborto con misoprostol. Se lo comento. El periodista me dice que en ese caso el aborto no es un pecado. Yo digo: “Claro, no es un pecado”. Entonces, rompiendo el off the record, el periodista publica en la revista la entrevista diciendo que una monja católica está en contra de la hipocresía de la Iglesia y a favor del aborto. Me molestó que lo pusiera.

–¿Era la primera vez que usted se manifestaba públicamente a favor del aborto?
–Sí. Fue un lío total. El tema repercutió en la prensa nacional e internacional. Publicaron una foto mía con un crucifijo y la Virgen para hacer sensacionalismo con el tema. Eso fue en el ’94 o ’95. El obispo de mi diócesis me pidió una retractación pública. Yo no acepté. Le dije que sabía de los dolores de las mujeres. De pronto me vino un gran coraje. Pero me llegó una segunda carta pidiendo otra vez una retractación pública, querían que acusara al periodista de mentiroso. Me negué. En la tercera carta me avisan que iban a enviar un dictamen al Vaticano para abrir un proceso en mi contra. El Vaticano reaccionó y tuve que hacer muchas cosas.

–¿Cuál fue el castigo?
–Primero quisieron sacarme de mi congregación. Pero no lo consiguieron porque las autoridades de mi congregación no apoyaban el aborto, pero me apoyaban a mí. Me propusieron otra alternativa: salir de Brasil y volver a hacer estudios de Teología. Yo ya tenía una licenciatura y un doctorado en Filosofía. Me obligaron a estudiar de nuevo. En la carta del Vaticano decían que yo era una persona muy ingenua, que no había razonado desde las claves que la Iglesia negaba, y por mi ingenuidad me mandaban a estudiar para aprender de nuevo la doctrina católica. Querían que fuera a Europa. Como ya había estudiado en Bélgica, decidimos que fuera allí. La gente ha sido muy buena conmigo. No tuve ningún problema. Hice otro doctorado allá. La contradicción es ésa: te condenan y después hasta se olvidan que te condenaron y te dan un doctorado en nombre del papa Juan Pablo II. Es casi chistoso.

–¿Con qué argumentos defiende la despenalización del aborto en una estructura como la de la Iglesia Católica, que condena tan duramente esa práctica incluso cuando se trata de un embarazo producto de una violación o corre riesgo la vida de la mujer?
–Ni en caso de fetos anencefálicos lo permite la Iglesia. Es algo espantoso. Hay una forma de hacer teología metafísica que naturaliza la maternidad, que te hace dependiente de un ser suprahistórico. Yo hago la deconstrucción de ese tipo de pensamiento. En mi militancia por la causa de las mujeres, no sólo del aborto, trabajo en la teología feminista. Y ellos no lo aceptan. He tenido un segundo proceso por mi pensamiento también. Tuve que contestar tres páginas de preguntas. Si creo en la Trinidad, si creo que el Papa es infalible, cosas de ese tipo. Lo que hago es la deconstrucción del discurso religioso justificador de la superioridad masculina. Justificador también de que hay una suprahistoria que nos conduce, deconstruyo qué es la naturaleza. Un obispo incluso justifica que se lleva a término un embarazo de un feto anencefálico porque Dios lo quiere, es de un primitivismo hasta chocante. Una persona más sencilla no dice una tontería como ésa. Mi trabajo es deconstruir eso y también la Biblia como la palabra de Dios. Yo digo: no es la palabra, es una palabra humana, donde se pone una persona a la cual se le atribuye, dependiendo de los textos, una característica. A veces Dios es vengador, a veces bueno, a veces manda matar profetas. Intento entrar por la línea del humanismo, donde el dolor del otro me toca, me provoca. Dios es más un verbo. Quiero diosar, quiero sentir tu dolor y quiero que sientas mi dolor. No hay una ley de arriba que dice “no hagas abortos” o “no mates”. El hecho es que de muchas maneras nos matamos, incluso afirmando que no mates. La vida social es una vida de vida y muerte. Mi trabajo principal es la deconstrucción del pensamiento, de la filosofía, de la teología que mantiene estas posiciones en contra de las elecciones de las mujeres, en contra de los cuerpos femeninos, en contra de los dolores femeninos. Y esto les molesta mucho, porque dicen que, según Santo Tomas, el alma masculina viene primero, para de nuevo demostrar la superioridad masculina, o sostienen que desde el principio de la unión del óvulo y el espermatozoide está el alma creada por Dios. Y ahora toman la ciencia del ADN para justificar sus posiciones.

–¿Qué contesta a esas argumentaciones?
–Digo cosas muy sencillas: el óvulo es una posibilidad de ser un ser humano, pero para poder ser un ser humano necesitas de sociabilidad, de vida. La Iglesia valora mucho más la vida del feto que la de las mujeres, y entonces mi pregunta es por qué la vida de las mujeres tiene menos valor. Hablan de la inocencia. Y yo digo: ¿Qué es la inocencia? ¿Por qué se habla de la inocencia del feto y no de la inocencia de la mujer que fue violada? No son argumentos que convencen a todas las mujeres católicas, pero si puedo hacer un proceso de formación hay luces que se encienden. A veces me dicen: “El de arriba quiere esto”. Y yo le digo. “El de aquí, tú, tienes que decidir”. Lo que hago es siempre volver la responsabilidad no para el sacerdote, el obispo, a Dios, a la Virgen. El que decides, digo, eres tú. También hago la reconstrucción de algunas cosas del cristianismo. El cristianismo habla de la reencarnación. Ellos creen que sólo Jesús encarna. No es así. Hay muchas corrientes. Lo divino está en carne humana. También ahí argumento. Y digo a las mujeres que hay que cambiar esa creencia. El divino habita en cada una. Es un poco por ahí que hago la reconstrucción de la teología y las filosofías que mantienen esta postura.

–¿Y en su congregación la apoyan?
–Me apoyan como persona. Hacemos una distinción. Yo estoy muy presente cuando me necesitan, si alguien está enferma, si me piden un texto para un retiro, para unas ancianas, también en mi barrio en Recife, con la gente sencilla, que me viene a decir que hizo una promesa. Yo escucho. Pero también tengo el otro lado, la cara de la intelectual, de de-constructora de las teorías dominadoras de la gente, no sólo de las mujeres: dominan también a los pobres. Me da pena ver la cantidad de iglesias neopentecostales en la televisión que toman la plata de la gente para hacer milagros y sacar el diablo de la gente: eso no es religión, es mercado, negocio.

–¿Por qué voces como la suya son tan aisladas dentro de la Iglesia Católica?
–Es que no nos dan ningún espacio. El Vaticano cerró el Instituto de Teología de Recife, donde yo trabajaba, porque nos decían que éramos comunistas, y no era una institución seria para la formación del clero. Después del cierre y por defender la legalización del aborto no tengo lugar en la institución como maestra con dos títulos doctorales, con más de 30 libros publicados y tantísimos artículos, porque les molesto. Y también hay otro problema que es muy serio: tampoco tenemos lugar en las parroquias, en los lugares donde está la gente. Hay un convento de monjas de clausura cerca de mi casa, donde me invitaban a que fuera a darles charlas para que les contara cómo estaban las cosas afuera, y el obispo –no el actual, el anterior– las llamó por teléfono y les dijo que yo era una mujer muy peligrosa, que no me invitaran más. Los espacios de reproducción de este pensamiento son absolutamente escasos.

–¿Ha pensado en irse de la Iglesia?
–No, por coherencia con cierto feminismo y con el cristianismo. Porque irse significa también desconectarse de las mujeres, las que más sufren, todas son creyentes. Creo que las feministas no han trabajado suficientemente las cadenas religiosas de los medios populares, que son cadenas que consuelan y oprimen al mismo tiempo. No puedes ser feminista ignorando la pertenencia religiosa de las mujeres; si no son católicas, son de la Asamblea de Dios, o de la Iglesia Universal, o del candomblé o del espiritismo. Y en cada lugar de éstos hay una dominación de los cuerpos femeninos. La religión es un componente importantísimo en la construcción de la cultura latinoamericana y, a tal punto, que aquí en la Argentina la conexión entre Iglesia y Estado es tan fuerte. En Brasil tenemos oficialmente la separación, pero en la cultura no. A la presidenta Dilma la han presionado, en la cultura, tanto que ya no habla más de su posición a favor de la despenalización del aborto. Se retractó. Hay que cambiar la Iglesia desde adentro.

Houtart: “la vida es la meta común”

Entrevista con Francois Houtart, sociólogo marxista y miembro del movimiento antiglobalización


Por Roberto Flores, Contraportada. 07 Agosto 2012

SAN SALVADOR-Su nombre, aunque difícil de pronunciar, es muy conocido entre los movimientos antiglobalización que se resisten al avance del capitalismo por el mercado mundial. 

De hecho Francois Houtart es más conocido por su sobrenombre, forjado por las décadas en que vestía sotana y pregonaba la teología de la liberación en Centroamérica: “el Papa antiglobalización”.

Houtart, sociólogo nacido en Bélgica, estuvo hace unos días en El Salvador invitado por el Centro de Investigación sobre Inversión y Comercio (CEICOM) para participar en un foro en el que se discutió un tema muy en boga por estos días: la crisis del capitalismo y las alternativas ante su inevitable fracaso.

Darle forma a un modelo económico alternativo, asegura, implica mejorar la relación con el planeta, pasando de un esquema de explotación desmesurada de sus recursos a una consciencia de que la existencia de la humanidad está atada a la sobrevivencia de la Tierra. 

Es una propuesta que ha expuesto desde la organización internacional Centro Tricontinental (CETRI), de la cual es fundador, en foros como la Cumbre de los Pueblos, que convoca a movimientos sociales de toda Latinoamérica, en donde afirma que su visión es compartida.

Es un asunto, según dice, del que depende el futuro de lo más importante que tenemos: la vida.

Se está hablando mucho de proponer nuevos modelos económicos como alternativas al capitalismo ¿cuál es el punto de partida de estas afirmaciones?

El punto de partida es la consternación de que el sistema capitalista ya ha llegado al fin de su ciclo histórico, es decir que no es sostenible porque es tan destructor del planeta y de la humanidad que realmente está terminando con ambos, especialmente por el aspecto ecológico. 

He visto, por ejemplo, en Río de Janeiro, en la Cumbre de los Pueblos que se realizó al mismo tiempo que la cumbre internacional de Naciones Unidas sobre el clima (Río+20, llevada a cabo en Brasil en junio pasado), y todas las informaciones que hemos recibido allá son extremamente alarmantes: hay realmente una situación en la que estamos destruyendo el planeta, al punto que para regenerar la naturaleza necesitaríamos de un planeta y medio, pero el problema es que solamente tenemos uno.

Es un ejemplo, no es el único aspecto, hay aspectos sociales también, millones de personas, campesinos, que son echados de sus tierras por el desarrollo de los agrocombustibles, por el monocultivo, por la minería, etc. Y así todo el modelo es un modelo destructor de la naturaleza y de los seres humanos. Ese es el punto de partida.

Ahora surge la pregunta ¿cuál es la solución? Hay algunos que dicen “bueno vamos a regular el sistema”, porque el mercado no se regula por sí mismo y debemos de tener instancias como el Estado e instituciones internacionales parar regular el sistema; pero están quienes dicen , y esa es nuestra posición, que no basta regular, porque la situación es que debemos encontrar una alternativa o alternativas, y es por eso que también hemos trabajado en la búsqueda de un nuevo paradigma para la vida de la humanidad en el planeta, lo que yo llamo el bien común de la humanidad: cómo construir el bien común de la humanidad como un paradigma post capitalista.

El capitalismo ha sabido regenerarse en el pasado, hay quienes dicen que se recuperará de esta crisis…

Es el fin. Pero este fin puede durar un largo tiempo porque el capitalismo no va a caer por sí mismo, es una lucha y debemos de continuar la lucha de verdad. El genio del capitalismo es que aprovecha sus propias contradicciones para continuar la acumulación del capital. Por ejemplo, en Europa, una de las industrias principales ahora es la industria de los desechos, es decir de las contradicciones del capitalismo para continuar su ganancia y su acumulación.

El capitalismo tiene todavía muchas posibilidades, no digo de salvarse, sino de regenerarse, de encontrar soluciones parciales y por eso el problema se convierte en una lucha, una lucha social, una lucha de clases a escala mundial y de organización de los movimientos sociales y de las organizaciones progresistas para definir justamente un nuevo paradigma para transformar la relación con la naturaleza y el sistema económico, que pone el acento sobre el valor de cambio y no sobre el valor de uso.

El capitalismo tiene solamente un valor que es el valor de cambio, que significa que todo debe de transformarse en mercancía para la ganancia del capital; pero tenemos el valor de uso, es decir cuál es la utilidad que obtiene un producto para los seres humanos. Eso es totalmente secundario en el capitalismo.

También necesitamos generalizar la democracia en todas las instituciones y en las relaciones humanas entre hombres y mujeres, y finalmente aceptar la intercontinentalidad y no definir el desarrollo solamente desde la cultura occidental, sino con la contribución de todas las culturas, redes, religiones, etc, para construir también la ética necesaria.

Pero el capitalismo está bien enraizado en nuestra cultura ¿qué tan difícil es construir una nueva alternativa considerando eso?

Este no es solamente un problema de índole económico, es un problema político-cultural, casi es un problema espiritual, es decir que debemos, como el Che Guevara había dicho, construir un nuevo hombre, transformar las mentalidades, por ejemplo en el consumo: el tipo de consumismo que tenemos más y más como cultura generalizada en la clase media, eso es lo que debemos transformar.

Yo veo algunos esfuerzos en este sentido en Europa, pero también en algunos países latinoamericanos donde se habla por ejemplo de decrecimiento del consumo, es decir, consumir menos para una calidad de vida mejor, menos ir al McDonald’s, menos ir a los productos y servicios que el capitalismo nos propone y así ser maestros de nuestro propio consumo en función de necesidades y no en función de la publicidad de los grandes medios, que nos animan a consumir las cosas que fabrica el capital.

Es un problema donde realmente la cultura, la educación pero también la espiritualidad y la religión, tiene una contribución.

¿Hacia dónde debe dirigirse este cambio en todas esas instituciones que menciona?

En el plan político la orientación fundamental debe de ser precisamente la democracia, la democracia de todas las instituciones, y se ve que hay esfuerzos, en América Latina en particular, para desarrollar lo que se llama una democracia participativa, lo cual es importante.

Pero también se debe de aplicar en el campo económico, por ejemplo en toda la manera de producir, más poder de los trabajadores y más poder de los consumidores. Se trata de hacer penetrar la idea de la democracia para construir sujetos, es decir seres humanos que son sujetos de la construcción de su sociedad y no solamente clientes de un partido político.

Hablaba hace rato de construir el bien común de la humanidad ¿qué implica esa expresión?

Para mí es la posibilidad de crear y de reproducir la vida del planeta y de los seres humanos frente a un sistema que es un sistema de muerte, el sistema capitalista. 

Es crear las condiciones que permitan asegurar la creación de la vida y su reproducción. Es algo muy general, pero debemos ahora concretizar estos cuatro puntos que ya he citado: cómo relacionarse con la naturaleza, no una relación de explotación sino una relación como fuente de vida; cómo realizar la economía, no solamente como una ganancia para una minoría sino para la producción del valor de uso, es decir, producir lo que necesitamos; cómo organizarnos colectivamente sobre la base de la democracia generalizada y finalmente cómo asegurar la interculturalidad

Parece algo difícil tomando en cuenta las diferencias sociales y culturales que existen en todo el mundo…

Somos una gran diversidad y eso significa que todos los pueblos, todas las civilizaciones, tienen un papel en esta construcción, por lo que no se puede proponer un modelo único para todo el mundo. Cada sociedad en cada región se debe redefinir en sus principios en función de la realidad concreta de cada uno. Eso es ser una gran diversidad pero con una meta común, que es la vida.

¡Si no defendemos la vida no hay más existencia!

¿Qué opina de las alternativas que están tomando forma en algunas partes de Latinoamérica

Es muy importante, porque es el único continente donde esto está pasando. Sin embargo debemos de analizarlas y pienso que hay diferencias. Hay transformaciones que son de tipo social demócrata como en Brasil, donde el capitalismo está aceptado como manera de crecer y el aspecto social converge con la parte de la ganancia destinada para la gente, y de verdad hay millones de personas que salieron de la pobreza. Es un logro, pero sin transformar el sistema.

Hay también otro modelo que podríamos llamar una izquierda desarrollista, es decir que tienen como modelo un desarrollo económico clásico basado sobre la explotación de la naturaleza, la minería, el petróleo, los agrocombusitbles, a veces también los transgénicos, etc. No es realmente una nueva concepción de desarrollo y evidentemente encuentra resistencias, especialmente en los campesinos o los pueblos indígenas. Ese es un poco el caso de Ecuador y Bolivia.

Finalmente hay un modelo, que en realidad no está realmente bien elaborado todavía, que podemos llamar eco socialismo. Ya se habla mucho de eso en Venezuela que está introduciendo la dimensión ecológica en la definición del socialismo, que en su fase europea, o ahora en China, no ha sido muy respetuoso de la naturaleza. 

Se trata de desarrollar un socialismo que respete la naturaleza, y con la consciencia de que esa relación no es solamente proteger los pájaros o las mariposas, sino que es una relación social: los ricos son los que destruyen más a la naturaleza que los pobres.

Hay que integrar esta dimensión en la visión y en las políticas, pero todavía es un principio que espero que se desarrolle más, particularmente a partir de la experiencia de Venezuela.

¿Podremos ver desarrollado un modelo así?

Bueno yo pienso que hay una posibilidad, pero todo depende de la orientación de las luchas sociales y de las orientaciones políticas.

Si nos quedamos como aquí en El Salvador o como en Argentina, Uruguay o Brasil, con la adopción del capitalismo como modelo de crecimiento, o si aceptamos que como en otros países, como en Ecuador o Bolivia, que debemos solamente regular el capitalismo, no iremos muy lejos.

Debemos ir mucho más lejos y ser mucho más radicales al mismo tiempo que debemos definir transiciones, porque no es de un día a otro que se puede transformar todo. No podemos pedir a Venezuela cerrar todos sus pozos de petróleo mañana, no podemos pedir a Evo Morales cerrar todas sus minas mañana, pero sí podemos pedir que se establezcan planes de transición: cómo vamos a transformar, cuáles son los pasos, eso me parece absolutamente posible.

Pero significa por un aparte una voluntad política real y por otra parte fuerza y voluntad social.

martes, 7 de agosto de 2012


Entrevista con João Pedro Stédile:

‘América Latina está viviendo una coyuntura positiva para la clase trabajadora en general’
Adital

De la Secretaría General del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra – MST

1 – ¿Cómo valora Ud. la coyuntura política actual de los países de América Latina, especialmente en relación con Paraguay, donde el Presidente Fernando Lugo fue destituido?

América Latina está viviendo una coyuntura positiva para la clase trabajadora en general, porque salimos de la hegemonía total de los Estados Unidos y del neoliberalismo con la elección de varios gobiernos progresistas en todo el continente. Y, ahora, existe una disputa permanente sobre el futuro del continente alrededor de tres proyectos o propuestas. La primera es la reanudación de la ofensiva de Estados Unidos, que quiere recolonizar la región y convertirla en un simple proveedor de materias primas y energía, para obtener el máximo beneficio para sus empresas que operan aquí. Hay un segundo proyecto que aboga por una integración continental sin los norteamericanos, pero todavía en los marcos de los intereses de las empresas capitalistas. Y hay un tercer proyecto, llamado Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que propone hacer una integración económica, política y cultural, que reúna a gobiernos progresistas con las organizaciones populares. Estas tres propuestas se enfrentan cada día en todos los espacios. Cada elección presidencial, tendrá candidatos de los tres proyectos. La victoria de Fernando Lugo (presidente depuesto de Paraguay) fortalecía los proyectos dos y tres y representaba un aliento para la región del Cono Sur, porque derrotó a las oligarquías de paraguayas, tras 60 años de la dictadura del Partido Colorado. Trataron de derrocarlo en otras 23 ocasiones con amenazas de procesos de destitución y sólo ahora lo consiguieron, cuando los servicios de inteligencia y los intereses económicos de los EUA se involucraron y ayudaron a preparar ese golpe de Estado, que tuvo una unidad impresionante en términos económicos, políticos y mediáticos.

2 - En su valoración, ¿cuál es el papel de los movimientos sociales en el siglo XXI?

Los movimientos sociales, en el sentido genérico, que incluye todas las formas de organización de la clase trabajadora -desde el movimiento sindical, popular, hasta aquellos que luchan por vivienda, salud, por la tierra y etc., deben continuar con su misión histórica que es organizar al pueblo para luchar por mejores condiciones de vida, por la defensa de sus intereses y por un nuevo proyecto de sociedad. Los movimientos tienen un papel fundamental, porque sin la organización popular de base y sin conciencia de clase, no será posible hacer cambios estructurales en la sociedad y ni institucionales en los espacios de los poderes Legislativo y Ejecutivo cuando elegimos a nuestros representantes.

3 - La actuación del MST en Brasil contrasta con el hecho de que algunos militantes del movimiento después de tomar sus espacios comercializan las casas donde viven o la tierra. ¿Cómo evalúa Ud. esto?

Hay una situación de la condición humana que hace que ante cualquier nuevo espacio, territorio, asentamiento, condominio o barrio, no todas las personas puedan adaptarse. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para Alimentación y Agricultura) tiene un estudio que señala que en cualquier cambio de la vivienda, hay un promedio de 15% de personas que desisten, ¡incluyendo los edificios de lujo! En los asentamientos del MST y también en los nuevos edificios de barrios de la ciudad, hay quienes desisten, intercambian con otras personas, por lo tanto, los cambios son naturales. En el caso del MST, hay más personas que desisten en la región amazónica, donde a veces no hay caminos, escuela, no hay ninguna atención en salud, y ahí las familias no aguantan y se regresan.

Aquí en las regiones Sur y Sureste se da un movimiento inverso. Hay algunas que desisten, pero el número de personas que van a vivir en asentamientos es más grande que las que salen, porque las familias llevan a sus parientes a vivir al mismo lote. Luchamos y pudimos introducir en la Constitución que, en el caso de la reforma agraria, la familia campesina recibe sólo un título para uso familiar. En nombre de la mujer y el hombre. Y ellos no pueden vender. Por lo tanto, incluso cuando hay retiros, lo que sucede son intercambios de lotes, o, a lo sumo, quien desiste, vende las mejoras que hizo como la casa, los animales y pasa el lote al Incra (Instituto Nacional de Colonização e Reforma Agrária), para que lo adjudique a otra familia.

4 - ¿Es posible hablar de socialismo en el siglo XXI?

No sólo es posible sino también necesario. El Socialismo es una propuesta de la clase trabajadora para construir una sociedad más justa e igualitaria, donde todos tengan derechos y oportunidades iguales, y donde la riqueza sea distribuida según el trabajo de cada uno. En el fondo, todas las personas de buena voluntad defienden este sueño, aunque no tengan claro cómo se concretizará. Por lo tanto, las sociedades del futuro serán socialistas. El capitalismo es el modelo del pasado, de explotación, de concentración de la riqueza, de desigualdad social, de humillación. Y por más que la burguesía, algunos exploradores y sus voceros en los medios de comunicación y en la sociedad, piensen que va a ser eterno, un día colapsará. Sobre esto no tengan dudas.

5 - La violencia en el campo es común en asuntos relacionados con la Reforma Agraria. ¿Cómo está el índice de muertes en conflictos del campo?

En el pasado reciente, desde los tiempos de la dictadura y hasta el neoliberalismo, la clase dominante en el campo estaba controlada por los latifundistas atrasados. Y cada vez que hubo algunos conflictos laborales o la ocupación de tierras o intento de desalojar a antiguos trabajadores ocupantes, los terratenientes utilizaron la violencia física y pretendían eliminar a los dirigentes de los trabajadores. Para que tengamos una idea, de 1984 a 2004, ya en la democracia formal, fueron asesinados más de 1.600 líderes y sólo 80 personas culpables fueron a juicio. En la última década, la clase dominante en el campo se transformó y ahora quienes mandan son empresas transnacionales y hacendados modernos.

Es así que la forma de represión viene cambiando. En lugar de asesinatos, ellos nos criminalizan; nos reprimen a través del poder judicial y la prensa. Estas son las dos potencias de las que tienen control absoluto. Ya no necesitan matar. Vean lo que hicieron con nosotros en caso de ocupación de la finca ‘grilada’ [ocupada ilegalmente] por la Cutrale, en Iaras. La hacienda pertenece a la Unión y el Incra pidió el desalojo de la empresa. Nosotros ocupamos la Cutrale, aliada con Coca-Cola, la Globo y el Gobierno de [José] Serra (entonces gobernador de São Paulo), ellos organizaron una campaña mediática que convirtió a los pobres sin tierras en ¡demonios devastadoras de naranjales! Vean lo que hicieron en el caso de Pinheirinho, en São José dos Campos. Un área de una empresa quebrada y corrupta. Ahí se juntaron las mismas fuerzas. No hubo muertos. Pero si una masacre ideológica, política y las familias perdieron sus cosas después de ocho años de trabajo honesto.

6 - Ud. es una de las personas más influyentes del MST, ¿cómo valora el papel del MST en la cuestión agraria y en la reforma agraria?

El MST tiene el papel histórico de continuar organizando autónomamente a los pobres del campo, que luchan por la tierra, por trabajo, por mejorares condiciones de vida. Lamentablemente el agro-negocio, mancomunado con el poder económico, del que es socio importante, con los medios de comunicación, han creado la ilusión en la sociedad brasileña que la agro-negocio es la solución. Y ocultan que aumentan la productividad expulsando a miles de trabajadores, utilizando venenos en forma intensiva; ocultan también que han transformado a Brasil en el país que utiliza más venenos y que tiene los alimentos más ha contaminado del mundo. Y esto provoca cáncer en 400 mil personas por año en Brasil. Es decir, agro-negocio produce ganancias; produce, pero para media docena de hacendados y empresas transnacionales. Por otro lado, tenemos 4 millones de familias de campesinos, pobres, sin tierra, sin trabajo. Muchos viven en las periferias de las ciudades. Tenemos 10 millones de analfabetos en el interior del país. Tenemos 5 millones de familias que viven en el interior y ¡que dependen del ‘Bolsa Familia’ para comer! Entonces tenemos mucho trabajo por delante: organizar a los pobres en el campo. Es difícil, pero continuaremos nuestro trabajo incansablemente, hasta que la clase trabajadora en su conjunto se dé cuenta de los cambios necesarios en el país, y podamos debatir un nuevo proyecto de país, como lo hicimos, en las luchas sociales de la región del ABC, en la década del 79 al 89.

7 - ¿Cual es el verdadero tipo de reforma agraria propugnada por el MST?

En el pasado, la reforma agraria fue entendida por muchos sólo como la expropiación de una finca y la distribución de parcelas de tierra. Esta reforma agraria funcionaba cuando el modelo económico estaba dominado por las industrias. Y, por lo tanto, los campesinos se integraban con la industria y conseguían salir de la pobreza. Fue la llamada reforma agraria clásica, que hicieron la mayoría de los países industrializados. Ahora, el capitalismo dominante es del capital financiero y las empresas transnacionales también están presentes en la agricultura. El llamado agro-negocio. Así, ellos consiguen aumentar las ganancias y la producción sin necesidad de los campesinos. Por eso muchos de sus voceros dicen que no necesitan más reforma agraria. No es necesaria para que ellos hagan dinero. Pero una reforma agraria es indispensable para resolver los problemas de los pobres en el campo. Ahora, necesitamos un nuevo tipo de reforma agraria. La reforma agraria que comience con la distribución de la tierra, pero que también organice cooperativas de producción para instalar agro-industrias en los asentamientos y el interior. Porque esto es lo que aumenta los ingresos y termina con la pobreza. Una reforma agraria que adopte la matriz tecnológica de la agroecología, produzca alimentos saludables, sin venenos, y sin alterar el equilibrio del medio ambiente. Una reforma agraria que distribuya la educación. Por lo tanto, tendríamos que instalar más escuelas fundamentales y de Enseñanza Media en todo el interior, para crear alternativas para los jóvenes y elevar el conocimiento en el interior.

Imaginen que en los últimos 20 años, ¡se han cerrado –repito, ¡cerrado!- 25 mil escuelas en las zonas rurales. Necesitamos abrir escuelas y no cerrarlas. Por lo tanto nuestra lucha quedó más difícil y demorada, porque ahora tenemos que luchar por otro desarrollo agrícola y derrotar al agro-negocio. El agro-negocio es el modelo de ganancias del capital. Nosotros queremos una reforma agraria popular, de otro tipo.

8 - Estamos en año de elecciones, ¿cuál es la relación del MST con las elecciones?

El MST tuvo el mismo comportamiento de su formación en relación con las elecciones. No debemos comportarnos como partido e indicar candidatos. Nuestros militantes que tienen vocación política deben entrar en partidos políticos y hacer la lucha allí. Mantenemos la autonomía de los partidos y los gobiernos. Pero como nuestros militantes tienen una conciencia social, y como buscamos hacer trabajo de concientización con nuestra base, es evidente que el resultado es que nuestra base y militancia siempre está buscando hacer campaña en el período electoral, para elegir a los candidatos más populares, más progresistas, de izquierda, y que estén comprometidos con el pueblo. Y ahí en cada región hay realidades partidarias diferenciadas, en que ese perfil de candidato, aparece en diversos partidos.

9 - El PT (Partido dos Trabalhadores) asumió la Presidencia de la República con un discurso de la izquierda. ¿Cuál es su opinión sobre los ocho años de Lula y los 18 meses de Gobierno Rousseff?

Lula y Dilma no son gobiernos del PT. Participan muchos partidos, incluidos algunos conservadores y oportunistas. No es un gobierno de izquierda, en mi opinión; es un gobierno progresista. Y por supuesto fue muy importante elegirlos para derrotar a los candidatos neoliberales, que representan sólo los intereses del gran capital y de empresas transnacionales. En mi opinión, los gobiernos de Lula y Dilma tienen esta característica en primer lugar, porque fueron elegidos en un periodo histórico de descenso del movimiento de masas, en el que la clase trabajadora, después de período 89-95, había sido derrotada política e ideológicamente. Y, por tanto, no disputó en las calles, con luchas y movilizaciones, el Gobierno.

Tan es así que la principal forma de hacer campaña durante este periodo ha sido sólo la TV. En segundo lugar, la victoria electoral sólo fue posible porque se construyó una alianza interclasista, con diferentes intereses de clase dentro del Gobierno. Intereses que están dentro de cada Ministerio y que a veces, son, incluso, antagónicos. Y en tercer lugar, su naturaleza es determinada porque los movimientos populares, los partidos y la sociedad brasileña en general carecen de un proyecto para el país. Desde 1989, nosotros paramos de discutir un proyecto de país. Y en ausencia de un programa histórico, un proyecto, los partidos y sus políticos van actuando solo en base al pragmatismo, o resolviendo los problemas cotidianos de la administración pública.

Comunitarismos.

El Correo Vasco. Gustavo Duch

Las noticias ya no daban cifras del paro, daban cifras de mortalidad infantil; no se hablaba de recortes en sanidad, se huía de las epidemias y se traficaban medicamentos y vacunas; no se protestaba contra los barracones que hacían de escuelas pues mucha gente malvivían en barrancos o vertederos bajo lonas de plástico.

Será terrible, la crisis de la deuda financiera acabará con el Euro como moneda única, y con el dólar y el yen como monedas arrogantes. Volveremos a las monedas nacionales que una a una también irán pereciendo, así que no quedará más que recuperar las monedas locales sin ningún valor en bolsa, los bancos de tiempo o cualquier otra forma de trueque humanizado. Sin dinero, será terrible, y los ricos no serán ricos y los pobres no serán pobres.

Cundirá el pánico, se acabará el petróleo y sus derivados que mueven el mundo, y que por todo el mundo mueven toneladas de mercancías. Se acabarán los viajes low cost, los alimentos exóticos y lamentablemente volveremos al ritmo perezoso de los animales tirando de carros, las bicicletas a pedales o la vela al viento. Sin gasolina, qué miedo, se correrá menos y se respirará mejor.

Quebrarán muchas empresas transnacionales que han apostado fuerte a la globalización. Sin pescanovas, campofrios o monsantos nada habrá en las neveras de mercadonas o walmarts. Cerrado por caos, pondrá en los letreros. Y ¿qué comeremos sin la industria alimentaria? Suficientes, variados, frescos y sanos alimentos que las redes y cooperativas sin lucro proveerán de pequeñas campesinas y campesinos.

El sistema se derrumbará completamente arrastrando con él la sanidad y la educación pública y nos indignaremos con motivo. La vida en las ciudades será complicada. Fábricas desahuciadas, centros comerciales abandonados y los índices del paro subirán y subirán. Sin nada que hacer, se empequeñecerán las ciudades al marchar parte de sus gentes a los pueblos de antes. Con menos urbanidad y más ruralidad se harán economías productivas sencillas y sostenibles, se prestarán servicios comunitarios con las mejores vocaciones ejerciendo, y la comunidad dará respuestas, calor y alegrías.

Nos esperan muchos más sobresaltos. Los asilos no aceptarán almacenar vejez como restos de serie, y se convertirán en universidades de la recuperación del saber. En el espejo nos veremos cambiados porque nos reconoceremos mejor. Y en las calles o comedores populares encontraremos amistades, como el que no quiere la cosa, sin darnos ni cuenta.

El fin de un capitalismo insoportable nos da miedo porque no sabemos (aún) que sin él inventaremos comunitarismos que nos harán vivir mejor.

La gran oportunidad de América Latina

Entrevista a Manuel Monereo, ponente en la Universidad de Verano de Socialismo 21


Has escrito que el mundo vive hoy una “gran transición geopolítica” que implica cambios en las relaciones de poder; esto supone, añades, una gran oportunidad para América Latina. ¿En qué sentido?


Hasta ahora América Latina ha actuado como continente objeto en las relaciones internacionales, pero tiene la oportunidad de convertirse en sujeto. Para ello han de darse dos condiciones. Primero, fortalecer los procesos de integración (la “patria grande”) como el ALBA y UNASUR, entre otros. Y además continuar luchando por su autonomía frente a Estados Unidos en todos los ámbitos: económico, político, militar, energético y alimentario. Esto significa definir claramente las prioridades.

Todo ello, en un contexto de crisis económica global. ¿Cómo afecta a América Latina?


Las poblaciones y sus gobiernos sienten que de momento han sufrido muy poco la crisis internacional y esperan que la cosa continúe igual. Para ello, rezan (es lo que literalmente dice que ha hecho un ministro peruano) porque la economía china no entre en recesión. China es actualmente un país central en la economía de América Latina, con una enorme presencia inversora, eso sí, en condiciones de mercado. Es, por ejemplo, el gran socio inversor de países como Brasil o Perú. También Rusia desempeña un rol muy destacado. Ahora bien, la inversión china plantea asimismo problemas. 

¿De qué tipo? 

En primer lugar, produce una reprimarización de la economía, es decir, un desarrollo muy acusado del sector primario en detrimento de otros. Es éste un resultado lógico de la revalorización de materias primas como el petróleo o el cobre, sobre los que el dinero chino pone la mirada. La llegada de capitales chinos ha provocado, además, una revalorización de las monedas locales y unos tipos negativos para la industrialización de estos países.

¿Qué rol desempeña Estados Unidos en el continente? 

Estados Unidos nunca se está quieto. Hay una presencia fuerte y renovada en los últimos tiempos. Acaba de implantar en Chile una base para operaciones militares en territorio urbano. A esto hay que agregar el restablecimiento de la IV flota y los golpes de estado en Honduras y Paraguay, entre otros elementos. Además, Estados Unidos le ha ofrecido a Brasil un reparto de poderes y ámbitos de influencia en el continente. 

Precisamente es Brasil el tercero de los actores principales en este “territorio en disputa” 

Y no es un actor menor. Se trata de una potencia continental emergente a escala mundial, dentro de los llamados BRICS. El único país de América Latina con una cierta burguesía nacional; dispone de un estado en sentido fuerte, cuando lo normal en el continente es no tenerlo. Además, Brasil no puede ocultar sus intereses geopolíticos en toda América Latina. Esto puede tener consecuencias positivas, ya que Brasil actúa como paraguas para que el continente pueda negociar con el vecino del norte; pero también se corre el riesgo de generar asimetrías con el resto de países, que beneficien económicamente a Brasil. Hay quien habla de un nuevo imperialismo brasileño, yo prefiero quedarme con la idea de asimetrías. 

¿En qué situación se hallan los procesos nacional-populares impulsados en Venezuela, Ecuador y Bolivia?

Opino que hay problemas no resueltos y grandes dificultades en los procesos de transformación abiertos en estos países. En Ecuador y Bolivia con los mismos agentes que impulsaron los procesos, los movimientos indígenas. Se plantean problemas en la política económica, en las alianzas, la toma de decisiones, las relaciones internacionales y los casos de corrupción. Hay que agregar a ello los conflictos sociales, en los que se mezclan las tradicionales querellas dentro de las izquierdas para resolverlos, con los intereses extranjeros. Pero no quiero caer en eso tan Europeo de decirles a los demás lo que han de hacer. La crítica debe hacerse para ayudar. Ahora bien, hay un problema clave a mi juicio: la necesidad de reformar el estado y el aparato institucional. En otras palabras, crear una nueva institucionalidad más allá de los liderazgos carismáticos. 

¿Cuáles han sido los principales logros de estos regímenes? 

Destacaría que han consagrado la soberanía popular a la manera republicana, mediante procesos constituyentes y la aprobación de nuevas constituciones; otro logro esencial ha sido la inclusión de clases marginadas y la lucha contra la pobreza; el rol activo del estado como agente del desarrollo nacional, en lugar del mercado; y ello teniendo en cuenta que se trata de países inmensamente ricos aunque llenos de pobres; además, han recuperado los derechos de los pueblos y las naciones sobre los recursos naturales (el gran negocio de las empresas transnacionales) y la lucha por las integración latinoamericana con mecanismos como el ALBA o UNASUR. 

Has estudiado con detalle una noción muy vidriosa, el populismo. En síntesis, ¿Qué suponen los regímenes populistas para América Latina? 

El populismo se desarrolla en América Latina entre la década de los 30 y los 60-70 del siglo pasado. Son los gobiernos de Getulio Vargas en Brasil, Lázaro Cárdenas (México) y Perón (Argentina), entre otros. En un contexto de crisis global, y en particular de los estados oligárquicos, ensayaron nuevos regímenes que hicieron posible la inserción de las masas en la política. Algún autor ha dicho que fue “la socialdemocracia que le tocó a América Latina”. Además de la inclusión de la mayoría de la población (también en algunos países de las masas indígenas), implementaron la sustitución de importaciones en el escenario económico internacional; políticas antiimperialistas, antioligárquicas y nacionalistas; y supuso la alianza entre las clases populares y sectores subalternos de las clases dominantes, con estados fuertemente interventores, reguladores y redistribuidores que aspiran nada menos que a la industrialización de los países. 

Dada esta descripción, ¿por qué el término populismo suele usarse de manera peyorativa? 

Precisamente aquí esta el problema. Se convirtió en una construcción político-mediática negativa, casi en un insulto político. Insisto en que se trata de regímenes inclusivos y nacional-populares que planteaban un nuevo tipo de relación con las masas. Pero se les ha asociado a lo “populachero”, el clientelismo, los liderazgos autoritarios y una pésima gestión económica. Estas connotaciones asociadas al populismo perviven hoy en América Latina. 

Aparece posteriormente la noción de “neopopulismo” 

Sí, y esto es más prodigioso aún. Con el término “neopopulismo” se designa a los dirigentes que desmontan los estados populistas. Es ésta la gran paradoja. A quienes entierran el populismo para introducir el neoliberalismo, se les designa “neopopulistas”, por ejemplo Fujimori en Perú, Salinas de Gortari en México y Ménem en Argentina. Quiero decir que con el mismo término se llegan a designar cuestiones antagónicas: tanto si concedes derechos a las masas, permites la participación de los sindicatos y el estado interviene en la economía (populismo), como si ocurre lo contrario (neopopulismo). Sin embargo, se dan dos elementos de ruptura: el triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela (1999) y, antes, el alzamiento zapatista de 1994, que además coincide con la entrada en vigor del Tratado de libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá. Son las primeras señales de insubordinación frente al holocausto social que supuso el neoliberalismo. Después vinieron los gobiernos populistas radicales en países como Bolivia y Ecuador. 

Por otra parte, ¿Puede extraer Europa conclusiones de lo ocurrido en América Latina en los últimos años? 

Todo lo que hoy vivimos en Europa ha sucedido en América Latina en las dos últimas décadas. Me refiero a las políticas neoliberales. En América Latina, el neoliberalismo no ha supuesto la retirada del estado, sino todo lo contrario: una contundente intervención del estado al servicio de los poderes económicos. Por tanto, hay que desmontar tópicos. El neoliberalismo llega a América Latina con golpes militares, fíjate si interviene el estado. Todas estas asonadas (un ejemplo evidente es el de Chile) tienen como objetivo impedir la organización política de los trabajadores. 

Subrayas, por tanto, la relación entre neoliberalismo, estado e intervención militar 

En América Latina esto resulta evidente. No hay más que observar la conexión entre Hayek (uno de los grandes guías del neoliberalismo) y Pinochet, a quien asesoró. Hay una idea fuerza que atraviesa estos procesos: para imponer la libertad económica deben suprimirse las demás. Una vez se garantizó este principio, dicho muy a grandes rasgos, pudieron empezar las transiciones a la democracia. Pero siempre con la condición de que no cuestionaran el modelo económico impuesto. Hablamos, por tanto, de un mercado autorregulado impuesto por la fuerza de las armas. 

Por último, ¿qué aportación destacarías de América Latina a las luchas sociales en los últimos años?

Ha sido la única región del mundo donde se ha hecho frente al neoliberalismo con una lucha sostenida de masas. En algunos lugares, la lucha social alcanzó cotas tan altas que se conquistó el poder de veto frente a los poderes económicos. Finalmente, esta lucha se convirtió en capacidad de propuesta electoral. La clave radica, por tanto, en las luchas sociales y su capacidad de generar las crisis de los regímenes preexistentes. De estas luchas populares surgieron nuevos regímenes con nuevas constituciones.